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LAS CIENCIAS DE LA RELIGIÓN

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ENFOQUES DE LOS ESTUDIOS HISTÓRICOS

Por José Luis Sierra Valentí o.p.

El enfoque histórico-positivo

Es un criterio que trata de mantenerse fiel a los datos concretos de la historia frente a cualquier concepción abstracta de «la religión». Defiende que, si existe un concepto de religión, éste debe surgir de la investigación de los datos que aportan las religiones. Ahora bien, dado que el investigador tampoco es un ser impoluto, no tiene más remedio que abordar el objeto de su investigación desde lo que su propia cultura llama religión.Es necesario, pues, que el estudioso vaya confrontando continuamente su concepto de religión con las conclusiones del material histórico que estudia, aunque éste será siempre un concepto "provisional", que dependerá de los datos positivos y los hechos concretos que baraje.Hay, pues, siempre un predominio del hecho objetivo religioso sobre las ideas del investigador que lo estudia. Hay una clara primacía de la historicidad, sobre análisis fenomenológico y las demás ciencias de la religión.Nombres de esta tendencia son: el alemán K. Rudolph, el francés G. Dumézil y el sueco G. Widengren.

El enfoque histórico-experiencial

Es una perspectiva opuesta a la anterior. Afirma que la religión, toda religión, tiene como núcleo vertebrador la «experiencia religiosa». Y que para acceder a ese núcleo y centro, el investigador ha de «compenetrarse» y «comprender» esa experiencia.No se parte del concepto de religión procedente de la cultura del investigador, sino del convencimiento de que la experiencia religiosa tiene un significado diferente para el hombre que vive en el ámbito de aquella religión. Esto exige al investigador compenetrarse con ese hombre religioso y estudiar su religión desde la religión misma; es decir, desde el sentido del misterio y de lo sagrado.Este enfoque se considera más fenomenológico que histórico, por algunos. Fue defendido y potenciado por Rudolf Otto en todos sus trabajos y sobre todo en su obra capital "Lo santo", y seguido por su escuela de Marburgo.

El enfoque histórico-hermenéutico

La llamada escuela de Chicago, emparentada en parte con la anterior de Marburgo, a través J. Wach. Que emigrará a EE.UU. en 1935. Wach, en la línea continuista de sus maestros de Leibzig, considera la religión entre las ciencias del espíritu. Por lo tanto no sólo es una disciplina histórica, distinta de la filosofía y la teología, sino que necesita de una «comprensión» y valoración de las otras ciencias debido los datos que estudia.El propio Wach sostuvo que un estudio histórico de la experiencia religiosa se debe abordar desde dos tipos de análisis. Primero, un análisis diacrónico, propio de la historia de las religiones (aspecto material), y luego un análisis sincrónico o de comparación entre ellas (aspecto formal). Esta comparación ha de hacerse siempre sobre la base de los datos históricos, a modo de una ciencia descriptiva y no sobre conceptos abstractos porque si no estaríamos haciendo filosofía o teología. Wach se queda sólo con la captación del sentido de la experiencia, más que con el hecho de la experiencia. Esta concepción se ve claramente en su obra: "El estudio comparado de las religiones".Pero la figura principal de esta escuela es, sin duda, Mircea Eliade, autor de una obra tan rica e inmensa que desborda cualquier tipificación académica. Desde la perspectiva que aquí nos ocupa, Eliade dice en el prólogo de su gran obra "Historia de las ideas y de las creencias religiosas": «En la historia de las religiones toda manifestación de lo sagrado es importante. Todo rito, todo mito, toda creencia o figura divina refleja la experiencia de lo sagrado, y por ello mismo implica la noción de ser, de significación y de verdad». Aquí encontramos ese nudo o punto central de armazón de los datos religiosos, a que aludíamos anteriormente.

Para Eliade el «centro» hermenéutico de todo está en el fenómeno religioso, que él llama hierofanía. Es el término que él divulgó para expresar la manifestación de lo sagrado en las mediaciones mundanas del cosmos y de la historia del hombre. Y define la hierofanía como «la presencia de lo trascendente en la experiencia humana».