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Por José Luis Sierra Valentí o.p.
El término "fenomenología" procede del campo de la filosofía y ha sido utilizado con diferentes significados, especialmente por Hegel y Husserl. Aplicado al estudio de la religión, se refiere, a un método de interpretación del hecho religioso. O dicho de otro modo es un método particular de hermenéutica.
La primera vez que aparece el término en este sentido es con la primera edición del "Manual de historia de las religiones" (1887) de P.D.Chantepie de la Saussaye. Pero será con Joachim Wach cuando este método tome un sentido más amplio y aceptado como herramienta de trabajo en estrecha comunicación con los estudios de historia de las religiones por la escuela de Chicago.
La fenomenología ocupa un lugar de «bisagra» entre las ciencias de la religión. Recoge el material que le viene de la historia, la sociología y la psicología de la religión, lo organiza en estructuras y, sin hacer juicios de valor sobre ese material, lo pone a disposición de la hermenéutica filosófica y teológica. Ejerce así una función mediática entre uno y otro polo.
Esta función es fundamental. En efecto, la fenomenología, en cuanto ciencia, tiene como objetivo organizar los datos históricos en conjuntos significativos y desentrañar así, en cada tradición religiosa, sus estructuras sociales (comunidades civiles o asambleas cultuales), sus expresiones doctrinales (mitos o conjuntos narrativos) y cultuales (ritos y fiestas) y la estructura teológica de su panteón (dioses). Así explicita también los mensajes que se siguen de esos datos.
Pero no va más adelante, sino que se queda aquí, suspendiendo el juicio sobre la verdad o error de estos materiales –labor de la filosofía– o sobre la verdad o mentira de sus orientaciones –que corresponde a la teología.
El método fenomenológico
La fenomenología va estructurando los diferentes materiales experimentados por el hecho religioso del hombre y forma con ellos un sistema para que logremos su comprensión. Pero no intenta explicarlos, interpretarlos o defenderlos, ni valorarlos. Esto es misión de la filosofía y de la teología de las que se ha emancipado. Simplemente los cataloga y ordena.
Los materiales se sistematizan por ejemplo alrededor de items temáticos como éstos:
Referencia de lo sagrado (o de la divinidad);
Un mensaje (la doctrina eje);
Una celebración (expresión central del mensaje);
Un programa de aplicación del mensaje (o de respuesta):
o ad intra (para la vida y la organización de sus fieles;
o ad extra (para la vida y organización de la sociedad).
Huir del exceso de racionalización (son razonables)
Desde un punto de vista fenomenológico hay que superar la excesiva racionalización de la religión, aspecto común en la filosofía y la teología de los últimos siglos. La ciencia de las religiones ha puesto de relieve que la religión es un hecho humano complejo cuya esencia no queda agotada con los elementos racionales, por importantes que éstos sean. Hay que huir de la tendencia a reducir el estudio de la religión a teología o a la teodicea.
Huir del reduccionismo "culturalista"
Hay que tener en cuenta la ingente cantidad de datos acumulados por los estudiosos de la religión sobre las innumerables formas del hecho religioso en todas las áreas, tiempos y culturas de la historia de la humanidad. Su correcta interpretación exige que conozcamos también rasgos de la cultura en la que se manifiesta, sin que por ello tengamos que reducir la religión a cultura. Será útil y herramienta de acercamiento a su comprensión el conocimiento de datos de otras ciencias (antropología, etnología, psicología social), referidas a estos pueblos. Estas ciencias nos ayudarán a entender sus manifestaciones religiosas.El Método fenomenológico, según G. Widengren, consistiría en los siguientes pasos:
Descripción de los hechos; Ordenación de éstos formando un sistema; Interpretación de los hechos encaminada a "comprender su significado"; Intento de establecimiento de una estructura, un mecanismo que, sin violentar los hechos, logre no confundirse con la simple historia.
El fenomenólogo previamente debe conocer con profundidad los datos que le proporcionan las ciencias positivas. Sólo así podrá organizar esos datos como estructuras significativas. Posteriormente a dicha organización deberá encontrar y señalar su sentido. De este modo al exponer los mensajes ordenados de las diferentes religiones se podrán comparar esas estructuras entre sí y clasificar en "tipos" diferentes a los diversos sistemas religiosos. De ahí que a la fenomenología se le llame también «estudio de las religiones comparadas» o «estudio comparativo de las religiones». |