Poseemos, sin duda, alguna idea acerca de
lo sagrado, pero conviene precisarla. Han sido muchos los
estudiosos que se han dedicado a ello en el último siglo.
Como fruto de estos esfuerzos se ha logrado un cierto
consenso respecto a qué significa, o a qué tipo de
experiencia humana nos referimos cuando mencionamos "lo
sagrado".
Lo Sagrado es una palabra importante
en la religión.
Es incluso más importante que la
noción de Dios.
Una religión puede existir sin la
concepción precisa de divinidad (Ej.Budismo),
pero no existe ninguna religión real
sin la distinción entre "lo sagrado" y "lo profano"
A partir de este momento pasaremos a
precisar aquellos términos que se anudan mutuamente usándose
de forma indistinta: "Lo santo", "lo divino", "lo religioso",
"lo trascendente".
TRES APROXIMACIONES A LO SAGRADO
A comienzos del s. XX aparecieron en
Europa dos respuestas contrarias acerca de lo sagrado.
Representan hasta hoy dos formas de explicar e interpretar lo
sagrado.
Tres interpretaciones se van a hacer
clásicas en las tendencias acerca de cómo entender "lo
sagrado". Son las interpretaciones de E. Durkheim, R. Otto y
M. Eliade. Las tres grandes escuelas que intentan aclarar en
qué consiste la experiencia religiosa y concretamente "lo
sagrado", como fundamento de la misma además de remarcar lo
sagrado como el fundamento de la religión
Emile DURKHEIM
En uno de los extremos se sitúa E.
Durkheim, sociólogo francés, estudioso de las tribus
primitivas de Australia central.
Lo sagrado según él es como "una
proyección simbólica de la identidad del clan o del grupo
tribal". Es, por tanto, Positivista y reduce la
experiencia religiosa a sociología.
Lo sagrado en las teorías sociológica y
etnológica (Escuela de Durkheim)
Indagan en las denominadas sociedades
primitivas o arcaicas el lugar de nacimiento de lo
sagrado y de la religión elemental.
Son deudores de la "cultura
positivista y evolucionista" predominante a finales del
siglo XIX.
Se orientan a descubrir el elemento
constitutivo, fundador, de lo sagrado en el interior de
la sociedad, sin hacer referencia a una realidad
independiente de ésta, trascendente y sobrenatural.
Se presenta como un conjunto de
fuerzas creadas por la sociedad, un producto de la
conciencia colectiva, es decir, el conjunto de creencias,
sentimientos comunes, existentes entre los miembros de
una sociedad.
La acción colectiva del clan es la que
suscita la sensación de poder, de fuerza misteriosa, de
lo sagrado. Esta potencia sagrada, manifestación de la
sociedad como conjunto, se traspasa, en un segundo
momento, al tótem, que es el cuerpo visible de lo
divino. Se ve, de esta manera, cómo el clan es lo que
está en el origen de lo sagrado y de la religión.
Las prohibiciones o tabúes tienen este
mismo origen: lo sagrado -el clan y su organización
social en cuanto simbolizado y expresado por el tótem-,
que asegura la integridad de las instituciones y la
regularidad de los fenómenos sociales, declarando todo lo
anormal, insólito, diferente, como manifestación sagrada.
Es decir, lo sagrado establece en la sociedad la
diferencia con lo profano.
El culto también está originado por la
sociedad que crea lo sagrado. Es la sociedad en cuanto
recreada ritual y simbólicamente en acciones colectivas.
El individuo percibe ahí la
experiencia de lo sagrado en cuanto salvación.
Lo sagrado, en suma, para la escuela
durkheimiana, es una categoría fundamental de la conciencia
colectiva que tiene su origen en la sociedad. El tratamiento
sociológico (durkheimiano) es, por tanto, reductivista:
tratar el fenómeno religioso únicamente desde sus dimensiones
sociales y culturales, como si se agotara en ellas. Lo
sagrado aparece como un producto de la sociedad que se
convierte en medio para el mantenimiento y prosecución de la
misma. La religión en esta concepción no pasa de ser una
administración de lo sagrado.
RUDOLF OTTO
En el otro polo se encuentra R. Otto,
alemán, teólogo e historiador de las religiones. Para él, lo
sagrado es: "un poder que se sitúa más allá del
ámbito de lo humano". Se mueve en la línea
fenomenológica, exalta la experiencia, el fenómeno.
Lo sagrado en la fenomenología de R. Otto (Escuela de
Marburgo)
Se puede denominar a esta corriente como
una psicología fenomenológica de la religión, que busca
describir la estructura de las reacciones humanas ante la
experiencia de lo sagrado o santo.
"Mysterium": La presencia de lo
"numinoso". Es un poder o cualidad que está más allá
del individuo, que trasciende la experiencia de cualquier
ser humano. Es una realidad trascendente. Es algo
totalmente otro. No es producto del individuo, sino el
objeto de su experiencia religiosa. Lo numinoso es
profundamente humano, pero sin embargo no es universal en
cuanto experiencia. Algo misterioso, experimentado por el
ser humano (el mismo R. Otto invita al lector, que no
sepa de la experiencia exclusivamente religiosa, a no
proseguir la lectura de su libro so pena de no entender
nada).
"Tremens". La experiencia
religiosa está ligada a un estado de ánimo intenso,
tremendo (en la línea de lo sobrecogedor) que hace
tambalear los fundamentos del propio ser humano y le hace
sentirse pequeño e inseguro. Lo tremendo no amenaza al
hombre en lo que posee, sino en su propio ser (en su
raíz). Es por tanto un sentimiento de temor a lo
desconocido, a lo inabarcable, a la divinidad (a lo
totalmente otro).
"Fascinans". El tercer aspecto,
complementario en contraste armónico con el anterior, es
que lo numinoso es fascinante (fascinans), y
atrae, capta, embarga, fascina. Lo numinoso se manifiesta
así como lo absolutamente fascinante, que produce en el
hombre religioso una enorme atracción. Algo que deja al
hombre literalmente "maravillado", "gozosamente
desconcertado" ante tal apertura de horizonte. Lo
"ordinario" queda así desplazado y descubre un nuevo
orden de valores. Es la dimensión que arrebata y hechiza
al hombre, exaltándolo hasta el vértigo de la embriaguez.
La vivencia de lo sagrado como "Myisterium
tremens et fascinans" aporta al hombre una tal confianza
en él que descubre cómo su inseguridad (o limitación humana)
se ve protegida por el Misterio. Se produce una ruptura
doble: hacia el interior (una disposición interior,
psicológica o vivencial) y hacia el exterior (una
manifestación o rito de alcance social).
La aportación de Otto ha influido en
muchos estudiosos de la religión (entre ellos Mircea Eliade)
y ha proporcionado una descripción de la experiencia
religiosa que, en sus aspectos fundamentales, recuerda que la
experiencia humana se debate entre lo anonadante y
lo atractivo, los aspectos positivo y negativo del poder
de lo sagrado.
MIRCEA ELIADE
Añadamos una tercera opinión más en la
línea de Otto que en discrepancia con él. La de Mircea
Eliade, pensador nacido en Rumanía y nacionalizado en
EE.UU. Es el representante de la corriente hermenéutica,
conectada con la fenomenología y la historia de las
religiones.
La aportación hermenéutica de
Mircea Eliade (Escuela de Chicago)
Podemos denominar a este intento de
"hermenéutico (=explicativo)" por integrar y articular las
diversas aportaciones y métodos de las disciplinas que
abordan el estudio del fenómeno religioso (histórico,
sociológico, psicológico, etnológico).
Eliade insistirá en que lo fundamental no
son las tipologías, los esquemas, sino entender su
significación. Por esta razón, «en último término, el
historiador de las religiones no puede prescindir de la
hermenéutica»
Eliade utiliza la palabra sagrado
con las mismas connotaciones que Otto para lo santo. Está
de acuerdo en que lo sagrado es una realidad absoluta que
trasciende el mundo, y añade: "pero que se manifiesta en
él".
Lo sagrado es visto, por Eliade,
como un modo de ordenar el espacio, el tiempo, la ciudad,
el cosmos, el trabajo y el ocio etc. Es decir, es un modo
de ordenar y dar sentido a la vida humana en todos sus
aspectos fundamentales. De aquí que «lo sagrado y lo
profano constituyan dos modalidades de estar en el mundo,
dos situaciones existenciales asumidas por el hombre a lo
largo de la historia».
Al ser lo sagrado algo que trasciende
este mundo, pero que se manifiesta en él, habrá que estar
muy atento a estas manifestaciones de lo sagrado. Eliade
ha propuesto el término de "hierofanta" para
denominar al acto de esta manifestación. Hierofania
quiere decir simplemente: que «algo sagrado se nos
muestra».
La historia de las religiones es una
enorme acumulación de hierofanías: desde las más elementales
(por ejemplo la manifestación de lo sagrado en un objeto
cualquiera, una piedra o un árbol) hasta la hierofanía
suprema (que es, para un cristiano, la encarnación de Dios en
Jesucristo), no existe solución de continuidad.
Y Mircea Eliade dirá que, en el fondo, se
trata siempre del mismo acto misterioso: «la manifestación
de algo completamente diferente, de una realidad que no
pertenece a nuestro mundo, en objetos que forman parte
integrante de nuestro mundo "natural", "profano"». Al
manifestarse lo sagrado en esos objetos, éstos adquieren una
dimensión sacral, que los hace mediadores de lo sagrado.
El estudio de la religión es,
pues, fundamentalmente, el estudio de lo sagrado,
es decir, el estudio y comprensión del significado de estas
hierofanías (su descubrimiento y ocultación, el cambio de
mediadores o símbolos de estas manifestaciones, su camuflaje,
degradación, desvanecimiento, etc.).