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RELIGIÓN - RELIGIONES
LA ACTITUD RELIGIOSA

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EL HOMBRE ANTE EL MISTERIO

Por José Luis Sierra Valentí o.p.

EL HOMBRE ANTE EL MISTERIO

Para que exista religión no basta con que el Misterio aparezca en la vida del hombre sino que exige una respuesta precisa y concreta. No hay, pues, que confundir religión con temor, acción presa del pánico, huida de la realidad..., ya que estas reacciones se decantan hacia el olvido, el desánimo, el acomplejamiento..., que son reacciones incapaces de llenar el horizonte ilimitado del numinoso.

Para acercarse a un hecho religioso, sea cual sea, se necesita una actitud de autenticidad y exenta de prejuicios previos. Una actitud así, negativa o poco clara, no resulta nunca. De hecho, muchas personas se plantean el acercamiento a una manifestación religiosa desde una actitud poco neutral, buscando seguridades de antemano o rechazándola sin unas razones suficientemente fundadas.

A continuación paso a tipificar alguna de las reacciones más extendidas de respuesta religiosa:

Se analiza el hecho religioso desde el interior del propio sistema religioso: Se tiende inconscientemente a una actitud "de defensa" de la propia religión y ésta actúa como punto de referencia sobre el valor o no-valor del hecho religioso contrastado.

Se adopta una actitud negativa ante el hecho religioso, por el mero hecho de ser hecho religioso: en tal caso la religión se considera como formas de ver, opinar y actuar equivocados. Tal sería el juicio que han hecho los llamados "maestros de la sospecha", para quienes la religión no es más que meras sublimaciones de los deseos humanos, causa de la alienación del hombre ("opio del pueblo", o invención de otro mundo porque se desprecia el presente, o proyecciones del mundo infantil). Nada positivo se ve en la religión obsesionados por prejuicios o experiencias negativas previas.

Se adopta una actitud sincretista que fundiría elementos religiosos y filosóficos heterogéneos. Todo elemento humano y religioso forma parte de esta estructura abierta, asistemática y sumativa. El poder del Imperio Romano actuó así, formando un abigarrado panteón heterogéneo y polivalente. En estos casos se suele confundir las ideologías de poder o de resistencia al poder con la religión, acabando en muchos casos en reduccionismos empobrecedores.

Se manifiesta una actitud pretendidamente neutral. Se pretende dar un voto de confianza a la conciencia creyente y tratar de alcanzar su sentido. Esta actitud es la más correcta de las presentadas y la que recomendaríamos a la hora de acercarse a valorar el hecho religioso, sea cual sea.