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CREENCIAS DE LOS PUEBLOS CELTAS

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Por José Luis Sierra Valentí o.p.

I.- ¿Quiénes son los celtas? 

No formaban una tribu única, sino grupos bastante diferenciados. Los bretones o kimrys ocuparon la Bretaña francesa y el País de Gales ; los gálatas Asia Menor ; los galos, gran parte de la que hoy es Francia . Los germanos les hicieron una guerra de cruel exterminio: los boios, una de sus tribus, que ocupaban lo que es actualmente Bohemia (Chequia), a la que dieron su nombre, fueron suprimidos por los germanos, de manera tan radical, que ya los autores clásicos hablaban del " desertum boiorum", el territorio carente de población que había ocupado la tribu exterminada. No podemos hablar, pues, de una "raza celta", sino de un número de pueblos diversos de diferentes orígenes que compartían ciertas características. Estos rasgos comunes de su lengua, instituciones sociales y religiosas y, en general, forma de vida, permiten en cambio considerar la idea de un "pueblo celta".

Hacia finales del siglo V a.C. Ios celtas de la Europa oriental o cultura de "Halistatt", extraían hierro para la fabricación de armas y herramientas, al tiempo que se extendían por todo el continente, llegando a Francia y pasando después a la Península Ibérica , como afirman lo primeros historiadores griegos. Para muchos " La Tene " representa la primera cultura a la que puede llamarse propiamente celta. Los griegos distinguían entre estos celtas orientales, a los que llamaron "Galatoi" y los del oeste de Europa denominados "Keltoi". Los romanos precisan todavía más y llaman "Galli" (galos) a los celtas de Francia; a los de las Islas Británicas los llamaron de dos formas: "Britanni" (britanos) y "Belgue" (originarios de Bélgica).

Compartían una cultura y unas costumbres religiosas y sociales, tenían una lengua y unas tradiciones artísticas comunes. Estaban divididos en tribus aristocráticas gobernadas por jefes militares enzarzados en continuas luchas internas. Las enormes distancias que separaban unas tribus de otras debilitaron la comunicación y favorecieron la desintegración. A finales del siglo III a.C., la influencia de los celtas en Europa estaba can declive. No transcurrió mucho tiempo antes de que fueran amenazados en varios frentes germanos, dacios y romanos, Un siglo más tarde. tan sólo una parte de aquel vasto territorio seguía bajo su control. Sólo en la Galia y las Islas Británicas conservaron su independencia y su identidad.

En el siglo I a.C., Galia fue invadida por el emperador Julio Cesar e incorporada al Imperio Romano. La Gran Bretaña fue rebautizada con el nombre de Britannia. Los celtas formaban una sociedad militar gobernada por valerosas reinas y reyes guerreros. Además de magníficos guerreros, los celtas fueron excelentes granjeros. Basaron también su economía en un amplio comercio, y aprendieron de griegos y romanos la manera de acuñar moneda.

Todo este tiempo, la Irlanda celta, libre de cualquier intento invasor, habla disfrutado de una paz e independencia casi absolutas. Como resultado de este clima de tranquilidad, su cultura, sus tradiciones y su lengua que los lingüistas llaman "goidelic", y que en su forma moderna se conoce como "gaélico", pudieron sobrevivir durante mucho más tiempo que en cualquier otro lugar del mundo celta. En realidad, el orden social celta de Irlanda permaneció virtualmente intacto hasta mucho después de que la isla se hubiera convertido oficialmente en un país cristiano, y de que el irlandés se adoptara como norma para la lengua escrita. Por esta razón, la mitología irlandesa ha conservado su cultura prehistórica mejor que cualquier otra mitología celta.

 

II.- Fuentes

La falta de noticias es desoladora en cuanto se intenta estudiar al pueblo celta. Algunos poseyeron escritura, pero es muy poco lo que de ella se conserva, ya que la literatura apenas pasó de la forma de tradición oral que se altera fácilmente y muere con los labios que la pronuncian. Además Ios sacerdotes celtas se resistían, por razones espirituales, a consignar por escrito cualquier cosa referente a la religión. Quedan breves inscripciones en la Galia , escritas en lado, tardías y que apenas dan alguna información indirecta.

Más importancia tienen los relatos de los autores clásicos , griegos y sobre todo romanos, en especial de Julio Cesar. Son parciales, referentes a las provincias romanas habitadas por celtas, o a circunstancias de las guerras con ellos mantenidas Como es natural, poco nos hablan de los tiempos más antiguos, no tienen carácter científico ni historiográfico referente a la religión: respecto a ésta sólo interesan por lo que eventualmente descubren a propósito de algo que les llama la atención o de alguna circunstancia importante para el desarrollo de las operaciones militares o de la colonización, además los autores latinos comprendieron mal a los celtas, y se empeñaron siempre en ver las cosas desde su particular punto de vista.

Otras noticias indirectas nos llegan a través de autores medievales : escritos de obispos que citan supersticiones al combatir los restos de la antigua religión pagana; leyendas y tradiciones, muy deformadas y poetizadas, que sobrevivieron en la literatura popular y que se supone originaron ciclos de gesta medieval, como el del rey Arturo. En Irlanda, donde permanecieron más puros y tranquilos, se cristianizó muy pronto, y si su arte siguió siendo céltico, casi prehistórico en la plástica, olvidó casi totalmente la vieja religión en su aspecto teológico y literario.

Los mitos celtas se han conservado a través de dos tradiciones principales: algunos fueron recogidos por los monjes cristianos y fijados por escrito, otros se han mantenido vivos en las tradiciones orales folklóricas de las regiones celtas que han sobrevivido hasta hoy. La literatura gala, basada enteramente en la tradición oral, desapareció al mismo tiempo que el idioma. Julio Cesar escribió que los druidas de la Galia consideraban inadecuado poner por escrito su conocimiento. Como consecuencia, su mitología se ha perdido para siempre. Igualmente, existe una falta de materiales de otras regiones del mundo celta, aunque los temas hayan quedado en los cuentos populares de toda Europa. Esto ha dado mayor relevancia a la mitología celta de Gran Bretaña e Irlanda.

A finales del siglo VI d. J.C. ya se había comenzado a registrar por escrito la literatura celta, pero de todos aquellos manuscritos anteriores al año 1100 sólo han sobrevivido algunos fragmentos. El más importante de la tradición irlandesa es el llamado "Libro de la Vaca Parda ". Su "transcriptor" (seria incorrecto decir "autor") fue un tal Maelmari, de quien sabemos por la historia que fue asesinado en su catedral de Clonmacnois en el año 1106 durante una incursión vikingo. El curioso titulo deriva de un manuscrito anterior de siglo VII, que San Ciaran habla escrito utilizando como soporte material la piel de su vaca.

La literatura irlandesa recoge las grandes hazañas de sus héroes guerreros. Las guerras tribales, el valor y la fortaleza individual son los grandes temas de esta tradición. Los personajes heroicos eran modelos de conducta para los jóvenes guerreros. Podemos dividirlos en tres grandes grupos : “Misceláneas historicas ”relacionadas con los reinados de algunos monarcas, el ciclo de los Ulaidh (literalmente "Ulstermen": hombres del Ulster), y por último, el ciclo de Fionn mac Cumhaill y las bandas de guerreros conocidas como "fiana". Además de esta colección de cuentos variados, los celtas produjeron buen número de obras seudohistóricas. Entre ellas el "Leabhar Gabhála Eireann", el "Libro de la conquista de Irlanda", comúnmente llamado "Libro de las invasiones", que describe las diferentes invasiones que Irlanda sufrió antes de la "gran avalancha".

Los celtas de Gran Bretaña heredaron también una rica tradición mitológica, aunque está muy escasamente documentada si la comparamos con la literatura irlandesa. La mitología de Gran Bretaña se conoce sobre todo gracias a una colección de leyendas llamada "Mabinogion", titulo que Lady Charlotte Guest dio en 1849 a su traducción al inglés de la colección de once relatos galeses conservados en antiguos manuscritos; estos manuscritos son: el Libro Blanco de Rhydderch (alrededor del 1300-1325) y el Libro Rojo de Hergest (entre el 1375-1425). ''Mabinogion'' significa, en un sentido general de la palabra "cuento de la infancia", y en si no es más que un relato mitológico sobre la concepción, nacimiento y primeros pasos del héroe celta.

 

III.- Las creencias

Creencias primitivas de tipo animista

Como la mayoría de los otros pueblos, los celtas primitivos eran animistas, dedicaban su adoración a los espíritus de la naturaleza, del mar, de los ríos, de las montañas, ...etc. La adoración de estos espiritas prevaleció aún mucho después de haberse desarrollado el culto de las divinidades personales, y en una u otra forma continuó entre el paisaje, incluso después del advenimiento del Cristianismo.

 

-Significado de los árboles

Ciertos árboles , como el roble o el fresno , eran considerados, en Irlanda, con reverencia, en especial algunos que crecían junto a los pozas sagrados y cuya tala estaba prohibida. Un determinado árbol es descrito como un «dios firme y fuerte», y la destrucción de cualquier otro por una tribu hostil era mirada con horror.

Acaso los árboles encarnaran primero el espíritu de la vegetación y acabaron siendo honrados como deidades. Si un árbol crecía sobre una tumba, se creía que representaba el espíritu del muerto. Todo árbol que crecía junto a un pozo sagrado era sagrado también. Las aguas —ríos, lagos y pozos— eran sagradas y tenían carácter divino o servían de habitáculo a una divinidad. Muchos ríos se consideraban sagrados por constituir la morada de un espíritu o diosa y, aunque no tan a menudo, de un dios. No todos los espíritus de las aguas eran benéficos. La naturaleza es a la vez favorable y hostil, y sus recovecos más selváticos resultaban lógicamente más siniestros.

- Su importancia estriba en la relación vital con el ser humano celta, al proporcionarle el primer hogar, leña, sombra y alojamiento para las aves que se convertían en fácil caza para el alimento. Sin embargo, los druidas consideraban que la relación podía hacerse más íntima, si se tenía en cuenta que cada hombre o mujer lleva en su interior un árbol, por medio del cual alimentaba el deseo de crecer de la mejor manera. En realidad el árbol suponía el protector de todo lo material y espiritual de los seres humanos celtas. Los celtas veían en el árbol no sólo la esencia de la vida sino el recurso para predecir el futuro. Curiosamente, este medio tan primitivo era considerado por los druidas el más eficaz a la hora de establecer un pronóstico sobre el destino que espera a cualquier ser humano.

- El mito de los árboles tiene su mejor reflejo en el poema “El combate de los árboles”, atribuido al bardo galés Taliesín , en el que narra cómo Gwyddyon salvó la vida de un grupo de valientes bretones al transformarlos en árboles, sin impedirles que bajo esta forma pudieran pelear contra sus enemigos. El mismo autor se refiere a otra práctica en este delicado verso:

Cuando surgió la vida / mi creador me dio forma / con la savia de los árboles / y el sabroso jugo de los frutos (…) / Se sirvió de la malvarrosa de la colina, / de las flores de los árboles y los zarzales (…) /con las flores de la ortiga(…) / He sido marcado por Mat (…) / En mí hay huellas de Gywddyon, / de los sabios hijos de Math / y de lo eterno que hay en la Naturaleza.” .- ( Taliesín “El combate de los árboles”)

El mito de los árboles al convertirse en un motivo oral, en un poema fácil de repetir y al poseer una cadencia se hace apto para transmitit el mensaje.

La adoración de los animales , que más tarde origino divinidades con formas y atributos animales, ha sido universal y se encuentra también entre los celtas. El jabalí aparece en muchas insignias y su imagen se ve en no pocas monedas. El oso era también una bestia sagrada, y su nombre de arlos surge con frecuencia en denominaciones de lugares como Arto-dunum o Artobranos. También se adoró al caballo, que aparece como símbolo en muchas monedas. Se ha encontrado una gran imagen de un fuerte corcel en Neuvy-en-Sullias. Se adoraba también a la serpiente, como en muchas otras partes del mundo. La serpiente estaba relacionada con el mundo inferior y, a veces, se la representaba junto a un dios cornúpeto que podio ser Cernunnos, la divinidad del mundo inferior. El carnero estaba relacionado con la adoración de los muertos, y con frecuencia se encuentran estatuíllas suyas en las tumbas de la Galia.

 

Creencias evolucionadas:

- Creencias de ultratumba: Los celtas tuvieron ideas sobre la supervivencia del alma y su destino en el más allá , pero la falta de textos claros y amplios, la falta de unidad, la expansión enorme en la geografía y en el tiempo de lo que llamamos céltico, y la complejidad de sus protagonistas, hace hoy poco menos que imposible trazar un esquema claro de sus ideas de ultratumba.

- Enterramientos : Igual que otros pueblos, los celtas creían que era necesario proveer al muerto con bienes sepulcrales—utensilios, ornamentos, armas— que debía emplear en la vida futura. En las tumbas se realizaron incluso sacrificios humanos, pues el muerto debía seguir poseyendo sus esclavos, mujeres e hijos, una vez muerto. Todo esto prueba que los celtas, como muchas otras razas, creían firmemente en una existencia después de la muerte.

Ahora bien, estas costumbres, dondequiera que se practicasen, indican que creían que el muerto vivía siempre dentro de la tumba. De aquí la costumbre de poner también alimentos en ella. Se sabe que consultaban a los muertos como si estuviesen vivos, tanto por los textos irlandeses como por el testimonio de los clásicos. El mundo subterráneo del muerto no abarcaba más que la extensión de la tumba, hogar del hombre muerto. La tumba era un mundo subterráneo reducido. Donde habla muchas tumbas juntas, el mundo subterráneo era más espacioso.

 

- Las moradas del más allá:

•  El mundo subterráneo no era obscuro ni una morada de sombras. Poseían una idea de la vida del más allá, más exuberante que la propia. Los druidas enseñaban en especial que las almas no mueren, sino que después de la muerte pasan de uno a otro. Piensan que esto infunde valor y no se teme a la muerte».

•  El Paraíso . ¿Dónde estaba situado este otro mundo de los celtas? El único documento explícito y extenso es el llamado «ciclo del Más Allá», conjunto de tradiciones tardías, referidas exclusivamente a Irlanda. Algunos dioses abandonaron el suelo de la isla y se retiraron a un país llamado Mag Meld , más allá de los mares de Occidente. Allí los minutos son siglos y la gente no envejece, por lo que también recibe el nombre de Tir nao Og o Tierra de la Juventud.

Este Elíseo céltico recibió en Gran Bretaña el nombre de Avallon (Isla de los Manzanos). Los prados están cubiertos por las flores de una eterna primavera y el caudal de los ríos está formado por dulce hidromiel. Festines y batallas son los pasatiempos de los guerreros que habitan aquel lugar maravilloso, y tienen por compañeras mujeres de extraña belleza. Es una región subterránea gobernada por una divinidad benéfica, en donde el muerto llevaba una existencia agradable. No eran fantasmas melancólicos que habitaban en una región sombría e indeseable, sino almas dotadas de cuerpos que les permitían gozar de los bienes de la vida del más allá.

Las creencias religiosas, especialmente las relacionadas con la vida futura, consiguieron que los celtas fuesen valientes, despreocupándose del temor a la muerte. Escrúpulos religiosos les impedían apoderarse del botín depositado en lugar sagrado o deshonrarse cogiendo lo que había sido colocado en él; si alguno se propasó, fue gravemente castigado, incluso con la tortura.

 

IV.- Dioses y mitología

- El mito en sí no deja de ser, en su origen, un tipo de historia sagrada; es decir, pertenece no sólo al ser humano sino a las entidades por encima de él, a las divinidades. Es una tradición sacra, lo que se conoce como la revelación primordial. En torno al celta, todo era prodigioso y devenía de algún tipo de encantamiento: desde sus propios e inciertos orígenes hasta los bosques o los animales con los que convivía, desde los combates con el enemigo o las expediciones al confín del mundo hasta su calendario de fiestas.

- Los dioses se manifestaban en todo momento y, si no eran ellos, lo hacían entidades de otros planos, como las del mundo feérico: las hadas, los elfos o cualquier otro. La vida no podía considerarse otra cosa que una mera transición más o menos entretenida hasta el momento de la muerte, que se aceptaba sin complejos ni culpas ya que ella no constituía más que un paso previo a la existencia en el Otro Mundo.

Los celtas adoraban a una amplia cohorte de dioses y diosas. Sin embargo, a pesar de que conocemos el nombre de muchas de estas deidades celtas, su origen es bastante impreciso. La principal fuente de información sobre los dioses celtas insulares la constituyen los ciclos del Ulster y el Mabinoglon.

También encontramos valiosa información sobre la mitología de estos pueblos en la obra seudohistórica "Libro de las Invasiones", versión escrita en cl siglo XII en la que se ofrece una explicación mitológica de los orígenes del pueblo irlandés. Respecto a los dioses de la Galia es la "Guerra de las Galas" de Julio Cesar la más prolífica en datos. Citemos a continuación alguno de los dioses celtas:

- "Lugh "

Muchas deidades y rituales sagrados celtas se mezclaron con los grecorromanos durante el período de dominación romana. No sólo adoptaron los romanos elementos de la religión celta, sino que algunos celtas empezaron a practicar determinados ritos religiosos romanos. Por ejemplo, Mercurio, dios de los mercaderes e inventor de todas las artes, encontró en Lugh su equivalente celta, dios que en la mitología pagana también recibía el nombre de lidánach ("versado en todas las artes").

Según Cesar, Mercurio era el dios más venerado de entre todos los dioses galos. Los galos lo presentan como un joven imberbe con un gorro alado y portando una bolsa y el báculo de los heraldos; con frecuencia va acompañado de un gallo, un carnero o una tortuga. A veces, sin embargo, es una figura con barba y vestido con el atuendo galo. Se le asocia con la diosa Maia, que representa la riqueza y la abundancia. Al contrario que el Mercurio clásico, el dios galo también se ocupa de la guerra.

En Irlanda, sabemos a través del Libro de las Invasiones que Lugh, cuyo nombre significa "EI Resplandeciente",. Su apariencia es la de un joven atlético, atractivo, que derrota a los malévolos seres del Otro Mundo. Lugh poseía una lanza mágica que le proporcionaba la victoria en todas las ocasiones.

El culto de Lugh no estuvo restringido a los celtas de Irlanda. En Gales se le conocía como Lleu , y aparece adoptando el aspecto de un zapatero.

- "Cernunos"

Su naturaleza es esencialmente terrenal. Se le representa mayor, tiene orejas y los cuernos de un ciervo y lleva una torque, especie de collar galo. Está a menudo acompañado por una serpiente con cabeza de carnero. En una palangana de plata dorada encontrada en Gundestrup, Dinamarca, figura sentado, rodeado de un gran ciervo, dos toros, dos leones y dos lobos, mientras que no lejos de ahí un niño cabalga un delfín.

Así, Cernunnos aparece como amo de los animales salvajes, terrestres y acuáticos. Sin duda manifiesta la fuerza, el poder y la perennidad (simbolizada por el ramaje).Se le representa como el donador en un altar en un altar conservado en Reims, con un cesto de vituallas, pasteles y monedas. Algunas estelas romanas procedentes de Dacia (Rumania) lo identifican como Júpiter, amo del cielo.

-"Cu Chulain"

Es hijo de Luh, que siempre está con él en los combates e incluso a veces le reemplaza.

Inofensivo en la vida cotidiana, Cu Chulainn se vuelve loco en la guerra, y no puede liberarse de su furor. De regreso al país, amenaza a todos los que se le acerquen. Sus aventuras amorosas son leyenda: intenta seducir a Emer, la hija de Forgall; Uathach (terrible), la hija de la guerrera Scathach; y Aifa (bella), la adversaria de Uathach en el combate.

Finalmete es vencido por la reina Medbh. Caído en una trampa, se le obliga a comer carne de perro, lo cual le esta particularmente prohibido. Esta transgresión arrastra muchas otras, y es muerto por Lugaid, el hijo de una de sus víctimas.

- "Oghma"

El escritor romano Luciano (s.II d.C) afirma que los celtas veneraban a Hercúleas bajo el nombre de Ogmios. Es un anciano todo arrugado, vestido con una piel de loen; lleva maza, arco y carcaj. Tira de multitudes considerables de hombres atados por las orejas con una cadenilla de oro cuya extremidad pasa por la lengua agujereada del dios.

Ogmios es la elocuencia segura de su poder, el dios que, por magia, atrae a sus fieles. Es también símbolo del poder de la palabra ritual que une el mundo de los hombres y el mundo de los dioses. En su nombre se profieren las bendiciones a favor de los amigos y las maldiciones en contra de los enemigos.

Es el inventor del "ogam", conjunto de signos mágicos cuya fuerza es tan grande que puede paralizar al adversario. También es un guerrero que, por los ánimos que da, participa eficazmente en la batalla de Mag Tured.

- “Belenus”

Como muchos otros escritores clásicos, Cesar identifica al dios galo “que aleja las enfermedades” con el romano Apolo. En concreto, es el dios de las fuentes termales curativas. Hay muchas inscripciones dedicadas a esta deidad y parece claro que este “Apolo” celta disfrutó de un extendido y popular culto.

Sin embargo, las dedicatorias utilizan gran variedad de nombres para identificar al dios, varios de los cuales aparecen con mayor frecuencia (Belenus, Grannus, Borvo, Maponos, Mac ind Og…). El nombre más común es “Belenus” (=brillante y resplandeciente fuego). Otro nombre con el que es conocido es “Grannus” y tenía poderes curativos.

- "Manann Mac Lir"

Dios del mar o literalmente "hijo del mar". Vivía en la isla de Man (según la tradición) y se relacionaba fundamentalmente con la costa nordeste de Irlanda.

- "Brighid"

Era la diosa de la metalurgia, la poesía y la terapia. Una especie de Minerva. Se puede relacionar con numerosas diosas madres celtas. En Irlanda es una experta en poesía , conocimiento y profecía. Se convirtió en sinónimo de diosa. Su culto estaba tan arraigado que los cristianos decidieron relacionarla con Sta. Brigida ya que el culto popular continuaba fuertemente arraigado, y la declararon fundadora del primer convento de monjas en Irlanda.

-"Otras diosas"

Los celtas tenían diosas del amor. Alguna daba muestras de vigorosidad sexual, un apetito carnal insaciable y así lo proclamaba, Esta característica tan celta tenía que ver con su papel de madre divina y se identificaba con la fertilidad de la tierra.

También hay varias diosas irlandesas que se disputan el patrocinio de la guerra: Bunann (la perdurable), Scáthhach (la oscura), Morríghan (la reina de los fantasmas), Badhdbh (el cuervo), Nemhain (el frenesí). Por lo general estas diosas no toman parte en las batallas. Usan su magia y aterrador aspecto. Su sola presencia priva a los enemigos de dos tercios de su fuerza, o les infunde el pánico y mueren de terror. Las diosas de la guerra eran conocidas y veneradas en todo el mundo celta.

 

V.- Druidas, BARDOS y vates

- Los Druidas eran los sacerdotes y magos, maestros y jueces. Desde los comienzos de la historia celta fueron una clase educada, respetuosa de su sabiduría y conocedores de sus propios poderes como intermediarios entre las tribus y los dioses.

(Los druidas) “se ocupan de lo relacionado con los dioses, ofician los sacrificios públicos y privados, ordenan todas las cosas de la religión. Un gran número de jóvenes acude a ellos para recibir instrucción, y gozan de gran estima.” A los druidas les corresponde “zanjar todas las diferencias públicas o privadas”

Están convencidos de que “las almas no perecen, sino que después de la muerte pasan de un cuerpo a otro; esto les parece especialmente adecuado para excitar el valor al suprimir el temor de la muerte. Discuten mucho también acerca de los astros y de sus movimientos, sobre la magnitud del mundo y de la tierra, de la naturaleza de las cosas, de la potencia y la fuerza de los dioses inmortales, y transmiten estas especulaciones a la juventud” Julio Cesar: “De Bello Galico”, VI,13 (La importancia de los Druidas)

Estos hombres eran conocidos como los druidas (palabra que originalmente deriva de un termino para "el conocimiento del cedro" o "profundos conocimientos").

Los druidas formaban un clase privilegiada exentos de impuestos y servicio militar, esto atraía a gran numero de jóvenes que buscaban la iniciación en la orden. La selección debía ser muy exigente ya que en ocasiones se habla de que unsolo druida enseñaba a un numeroso grupo de más de cien jóvenes que aspiraban a ser druidas. Aunque la palabra druida es un termino general contiene a tres categorías en estos sabios: Los druidas propiamente dichos, los bardos y los vates. Cada uno se diferenciaba de los otros grupos por sus quehaceres y obligaciones diferentes.

- Los Druidas . Los druidas eran profesores, pues el comportamiento de los personajes legendarios proporcionaban a los oyentes modelos e ideales, de forma que se aseguraba la continuidad de una sociedad guerrera. Estas historias se empleaban en la educación de los jóvenes nobles, facilitándoles modelos de conducta a imitar...

Las actividades judiciales de los druidas eran de vital importancia en la sociedad celta. Todos los druidas con jurisdicción propia, arreglaban disputas individuales, homicidios, y pleitos sobre limites territoriales y herencias. Sus decisiones eran indiscutibles.

Los druidas eran filósofos de la sociedad. Ellos estudiaban los movimientos de los grandes cuerpos celestes: la astronomía, el tamaño de universo y de la tierra, los poderes y las habilidades de los dioses. Otro aspecto importante era su estudio sobre la vida después de la muerte. Y la inmortalidad del alma aunque no está claro si creían en alguna variante de reencarnación.

- Los Bardos adquirían su conocimiento por tradición oral y reconstruyendo las genealógicas de su gente, ellos componían versos para sus patrones u otros aristócratas. Las escuelas bardicas, donde se enseñaban estas destrezas, florecieron en Irlanda, a finales del siglo VII.

Los bardos desempeñaban un papel importante en la sociedad celta: se les contrataba para que escribieran alabanzas de su patrón, pero también para denostar a los enemigos de éste. Se les pagaba por relatar los mitos legendarios de la aristocracia celta en los festejos, bailes y cortejos que solían seguir a un día de caza o guerra. Igual que los primeros poetas, los bardos estaban considerados como una especie de sacerdotes, encargados de transmitir los misterios de la religión de una generación a otra. Quizá esto explique los numerosos aspectos confusos de su mitología.

"los bardos conversan con pocas palabras y utilizan acertijos, empleando imágenes oscuras para referirse a las cosas, y poniendo una palabra allí donde quieren decir otra diferente, y tienden a utilizar los superlativos para jactarse de sus propios logros y menospreciar los de otros". (Diodoro )

- Los vates. Un tercer orden o categoría entre los druidas lo constituían los "vates" llamados así en la Galia y "filidhs" en la tradición irlandesa. Su misión era el conocimiento de las plantas medicinales y la preparación de mezclas para cursr las enfermedades. Tambien dominaban las dotes adivinatorias y de interpretación de de los presagios. Aunque la mujer no estaba excluida de estos puestos de druidas, solo enconramos mujeres en este último orden o categoría.

La mayor parte de las historias de los bardos se han perdido por la simple razón de que no se molestaban en escribirlas. En su lugar, las confiaban a la memoria de la tradición oral.

VI.- Lugares de culto

Los celtas fueron un pueblo profundamente religioso, y adoraban a una numerosa cohorte de dioses y diosas. Sus rituales religiosos jugaban un papel primordial en la consolidación del poder de los druidas, y en el mantenimiento de la jerarquía social entre los diferentes jefes y tribus..

 

Sencillos templos de madera

Para los celtas, la vida significaba movimiento y dinamismo y por ello no había alternativa posible: descartada la opción de quedarse quieto, so pena de ser destruido por el incesante oleaje de la existencia, lo único que quedaba por hacer era cabalgar sobre éste. De aquí arranca su desapego hacia lo material y su comprensión de la fugacidad y provisionalidad de la vida, expresado en la ausencia de grandes asentamientos permanentes, de impresionantes templos físicos de piedra o de la simple necesidad de dejar constancia de la propia existencia tras la muerte de uno más allá del recuerdo familiar.

Hay pocas las alusiones a templos galos prerromanos. Estas escasas alusiones nos hablan de sencillas construcciones de madera (no de piedra) por lo que su memoria se perdió con facilidad. Su arquitectura era parecida a la de los templos romanos, y contenían también imágenes de las divinidades a las que se consagraban.

 

Los bosques sagrados

Hay pocas dudas de que, entre los celtas, los primeros lugares de culto fueron los bosques, algunos de los cuales continuaron siendo sagrados aún después de haberse construido templos en ellos. En los templos debía haber un símbolo, o imagen del dios que allí se adoraba, y un altar. Cesar habla de «un lugar consagrado», donde los druidas se reunían anualmente, y de «lugares consagrados» en los que se amontonaban los despojos de la victoria, probablemente porque los ofrecían a los dioses. Podía tratarse de arboledas o de sencillos templos con sus alrededores, que también se consideraban sagrados.

Los primeros libros medievales que dan normas de conducta revelan que muchas de las creencias y costumbres paganas estaban vivas todavía en el pueblo. Uno de ellos fija la multa que deberá pagar todo aquel que haga ofrendas votivas a fuentes, árboles o bosques sagrados (lucos). Otro, el Indiculus superstitionum, da el nombre celta de estos bosques sagrados, nimidos. Este nombre vale por nemeta, plural de nemeton, que significa lugar o bosque sagrado.

 

El ocaso

El ocaso de la cultura céltica se debe S. Patricio (s.V) evangelizador de los “pueblos bárbaros del norte” (no romanizados y en especial Irlanda). Hasta este momento la cultura célta se desrrolló espectacularmente en Irlanda. Muchas de las costumbres o creencias celtas fueron asumidas por el cristianismo reciclando sus simbolismos a nuevos significados y valores.. Así, por ejemplo, la admiración y poder de los héroes promocionó el culto a los santos y los bardos se convirtieron en hagiógrafos.