En la sentencia tendrás razón,
Bendeciré al Señor, que aconseja,
hasta de noche me instruye internamente.
Tengo siempre presente al Señor,
con él a mi derecha no vacilaré.
Por eso se me alegra el corazón,
se gozan mis entrañas,
y mi carne descansa serena.
Porque no me entregarás a la muerte
ni dejarás a tu fiel conocer la corrupción.
Me enseñarás el sendero de la vida,
me saciarás de gozo en tu presencia,
de alegría perpetua a tu derecha.
REFLEXIÓN
Quien tiene fe vive en el mundo de forma muy diferente a él. Podemos sentirnos muy solos. El paganismo nos rodea por todas partes. Los ídolos están cerca, siempre tentadores: el sexo, el poder, el placer, la independencia total... Mediante este Salmo pedimos a Dios no “absolutizar” nada. ¡Dios es el único absoluto! Nadie, ni nada más.
Mediante la fe podemos mantener con él una conversación continua, día y noche: meditación — conversación — oración... De lo contrario preferiremos los ídolos del mundo. ¡Señor, que te busque, que Tú seas mi único amor absoluto! (Noël Quesson)
SANTORAL ROMANO
Ss. Basilisa, Anastasia ms.; Paterno ob.; Marón, Máximo, Quintiliano, Dadas, Victoriano, Olimpiades, Eutiquio, Crescente, Teodoro, Cirilo, Pausilipo ms.; Telmo cf.; Silvestre ab.