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con Dios
LA PALABRA DE DIOS ES
"ESPÍRITU Y VIDA"

 

ABRIL 2007
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Recopilación por Roberto Ortuño Soriano, o.p.

DÍA 2

SALMO 28: MANIFESTACIÓN DE DIOS EN LA TEMPESTAD

Hijos de Dios, aclamad al Señor,
aclamad la gloria y el poder del Señor,
aclamad la gloria del nombre del Señor,
postraos ante el Señor en el atrio sagrado.

La voz del Señor sobre las aguas,
el Dios de la gloria ha tronado,
el Señor sobre las aguas potenciales.


La voz del Señor es potente,
la voz del Señor es magnífica,
la voz del Señor descuaja los cedros,
el Señor descuaja los cedros de Líbano.

La voz del Señor lanza llamas de fuego,
la voz de Señor sacude el desierto,
él sacude el desierto de Cadés.

La voz del Señor retuerce los robles,
el Señor descorteza la selva.
En su templo un grito unánime: ¡Gloria!



REFLEXIÓN

Nuestra civilización científica tiende a separarnos del medio natural. Hoy sabemos que la tempestad tiene leyes precisas, y que el rayo no es más que electricidad, que sigue leyes ya bien conocidas que nos permiten tomar las precauciones del caso. Pero esto no es óbice para que hoy también comprendamos nuestra pequeñez ante la furia de las potencias cósmicas. ¿No puede acaso la tempestad hablarnos de Dios? ¿Es demasiado metafórico hablar de la “voz de Dios”?... Quien haya vivido la belleza salvaje de una tempestad en una montaña, nunca podrá olvidarla. El encuentro con Dios puede hoy tomar la apariencia del relámpago que fulmina y desvanece, como a San Pablo en el camino de Damasco.

En medio de los miedos y de los terrores humanos hay que permanecer como un hombre de paz. Cuando todo tiembla alrededor de Israel, el hombre creyente canta tranquilo “la gloria de Dios”. Es la palabra final de este Salmo. Con ojos abiertos y oídos atentos comprobamos que si bien el hombre se ha liberado de algunos miedos que asediaban a nuestros antepasados, es presa de otros terrores como el miedo atómico, la degradación de la naturaleza, los terrores sociales de toda clase, los desequilibrios económicos... Recitar este Salmo hoy día es erguirse valientemente y pensar que el hombre de fe no tiene miedo, no tiene miedo de nada, pues sabe que todo está en manos de Dios (Noël Quesson).

 

SANTORAL ROMANO

Ntra. Sra. del Camino; Ss. Francisco de Paula fd.; Teodosia, Anfiano,Edesio, Enrique, Eutimio, Tito, Flodoberta ms.; Abundio, Urbano, Nicecio, Víctor, Bernardo obs.; María Egipciaca s.