REFLEXIÓN
Hemos de caminar hacia una religión alegre y que sabe maravillarse. A veces se tilda a la religión de “interesada”. La súplica surge espontáneamente cuando a uno le falta algo, pasando por “pedigüeño”. ¿Por qué no hacer otra clase de oración cuando tenemos las manos llenas, y el corazón feliz?... La alabanza, la acción de gracias, la oración de la admiración. Tal es la tonalidad de este Salmo.
¡Qué hermoso es alabarte! ¡Dichoso aquel a quien eliges para que viva cerca de Ti! Los cristianos de hoy tienen una gran responsabilidad ante el mundo si dan a su fe una cara triste. La predicación, la catequesis, la educación de los niños deben ser alegres. Nuestras celebraciones dominicales son celebraciones festivas porque en ellas damos gracias a Dios (=eucaristía). Toda oración debería llevar la alegría de una gratitud (Noël Quesson).
SANTORAL ROMANO
Ss. Fidel de Sigmaringa pb. y m.; María Eufrasia Pelletier fdra.; Sabas, Alejandro, Eusebio, Neón, Leoncio, Longinos ms.; Melito, Gregorio, Honorio obs.; Egberto pb.; Diosdado ab.;Benito Menni fdor. y bto.