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con Dios
LA PALABRA DE DIOS ES
"ESPÍRITU Y VIDA"

 

ABRIL 2007
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Recopilación por Roberto Ortuño Soriano, o.p.

DÍA 27

SALMO 114: ¡SEÑOR, SALVA MI VIDA!

Amo al Señor, porque escucha
mi voz suplicante,
porque inclina su oído hacia mí
el día que lo invoco.

Me envolvían redes de muerte,
me alcanzaron los lazos del abismo,
caí en tristeza y angustia.
Invoqué el nombre del Señor:
"Señor, salva mi vida."

El Señor es benigno y justo,
nuestro Dios es compasivo;
el Señor guarda a los sencillos:
estando yo sin fuerzas me salvó.

Alma mía, recobra tu calma,
que el Señor fue benigno contigo:
arrancó mi vida de la muerte,
mis ojos de las lágrimas
mis pies de la caída.

¡Caminaré en presencia del Señor
en el país de la vida!

 

REFLEXIÓN

Jesús cantó este Salmo en la tarde del Jueves Santo, en acción de gracias por su última Cena antes de la pasión. Esta circunstancia no impide que lo recitemos nosotros por los oprimidos de hoy, los desesperados de hoy, los enfermos graves de hoy. La imagen de la “red de muerte” y de los “lazos del abismo” es sugestiva. Cuántos hombres y mujeres de nuestro mundo están “atados”, inmovilizados por limitaciones físicas, sociológicas o morales, de las cuales no pueden librarse.

Recitar los salmos, orar con ellos no es de ninguna manera marginarse de la realidad de este mundo. Nuestro “oficio litúrgico” es justamente orar por todas las necesidades del mundo. La condición humana en su totalidad está presente en los salmos (Noël Quesson).

 

SANTORAL ROMANO

Ntra. Sra. de Montserrat; Ss. Tertuliano, Antimo, Teófilo obs.; Anastasio p.; Pedro Armengol cf.; Cástor, Esteban ms.; Zita v.; Zósimo mj.; Teodoro, Juan abds.; Pedro Canisio cf.; bta. Hosanna de Kotor, o.p.