pero más que la voz de aguas caudalosas,
más potente que el oleaje del mar,
más potente en el cielo es el Señor.
Tus mandatos son fieles y seguros;
la santidad es el adorno de tu casa,
Señor, por días sin término.
REFLEXIÓN
Asistimos hoy a un redescubrimiento de la “naturaleza”. Ya que las intervenciones desordenadas del hombre la polucionan o desfiguran, ya que muchos vivirán en lo sucesivo entre decorados artificiales de hormigón, de vidrio, de hierro..., hay todo un movimiento de retorno a los lugares y cosas naturales. La naturaleza es bella: la montaña, el mar, el bosque, el agua, la nieve, la flores... la vida.
El autor de este Salmo se maravilla ante las bellezas de la creación que considera como una especie de manto con el cual Dios se reviste. La imagen es admirable. Nos sugiere, por una parte, que el Dios creador debe ser aún más bello que las maravillas que ha hecho. Y por otra parte, que la creación, paradójicamente, nos muestra y nos oculta a la vez al Creador. Hagamos oración ante el hermoso espectáculo de la naturaleza, pensando en Aquél que es su autor (Noël Quesson).
SANTORAL ROMANO
Ss. Catalina de Siena v. y dra.; Paulino, Severo obs.; Agapio, Secundino, Tíquico, Torpetes, Emiliano ms.; Pedro de Verona; Roberto mj.; Tértula, Antonia vs.; Hugo ab.