Hasta el gorrión ha encontrado una casa;
la golondrina, un nido
donde colocar sus polluelos:
tus altares, Señor de los ejércitos,
Rey mío y Dios mío.
Dichosos los que viven en tu casa
alabándote siempre.
Dichosos los que encuentran en ti su fuerza
al preparar su peregrinación:
Cuando atraviesan áridos valles,
los convierten en oasis,
como si la lluvia temprana
los cubriera de bendiciones,
caminan de altura en altura
hasta ver a Dios en Sión.
REFLEXIÓN
Hasta el gorrión ha encontrado una casa... Depende de ti que esta imagen no sea únicamente la hermosa creación de un poeta. Tu alma, como la golondrina, ¿ha encontrado ya su nido? ¿Dónde está? ¡Tienes que hacer tu nido! En medio de las tempestades, cuando ruge la borrasca, ¿tienes tú un lugar en donde refugiarte? ¿La Casa de Dios?...
“Un día en tu casa vale más que mil... Felices los que habitan en tu casa...” ¡Sí, felices los que han escogido a Dios! Cabe una relación entre esta elección y la famosa apuesta de Pascal. El hombre que elige el ateísmo, eligió de hecho la nada, eligiendo una pobre vida humana, inconsistente, corta, que se desvanece en la nada. No existe proporción entre la vida con Dios, que trasciende el tiempo y es eterna, y lo que no es Dios. Escoger el absoluto es escoger “vivir” (Noël Quesson).
SANTORAL ROMANO
Ss. Pío V p.; Eutropio, Donato, Pulcronio, Quirino, Silvio, Cirilo obs.; Máximo, Pedro, Luis ms.; Lupino, Sabina, José Benito Cottolengo cfs.; Amador, Afrodisio, Lorenzo pbs.; Genesto mj.; Sofia v. y m.