REFLEXIÓN
Sabemos que Jesús cantó este Salmo al terminar la comida Pascual. Imaginémonos la voz con que Jesús cantaba estas palabras. Debía ser una voz cálida, sonora, rítmica, entonada, acoplada con el grupo de los apóstoles. ¿Qué tal si se hubiera grabado en disco esa voz de Jesús?... ¡Esto no es un sueño! Los cristianos ¿no somos acaso el “Cuerpo de Cristo”? Cuando cantamos este Salmo, Jesús lo canta con nuestra voz. Tiene que ser un canto “bello”, ¿no es cierto?...
¿Por qué se dice que las personas religiosas con aguafiestas?... Es verdad que la fe en Dios impone “seriedad”, y da “peso” a la existencia humana. Sería pueril negar los grandes problemas que impone la condición humana a un creyente. La invitación a la fiesta que nos hace este Salmo no debe hacernos olvidar estas realidades. Pero esto tampoco impide creer que Dios ha hecho la humanidad para la alegría. Uno de los deberes del cristiano es recordarlo a los hombres de su mundo. Nunca olvidemos que la palabra “Evangelio” significa “Buena Noticia” (Noël Quesson).
SANTORAL ROMANO
Ss. Benito de Palermo; Platón mj.; Agatópode, Teódulo ms.; Víctor, Ecio obs. y ms.; Zósimo, anac.; Teodora v.; Jorge erm.