COMENTARIO
En el margen de esta carta escribe el hermano Roger: “Si nuestra oración experimenta como un vacío, dejemos que Dios nos hable. Recordemos estas palabras escritas por san Agustín, en el siglo IV: «Hay una voz del corazón y un lenguaje del corazón... Esta voz interior es nuestra oración cuando nuestros labios permanecen cerrados y nuestra alma está abierta ante Dios. Nosotros nos callamos y nuestro corazón habla; no a los oídos de las personas, sino a Dios. Ten por seguro que Dios sabrá escucharte»”.
En nuestro hogar es posible acondicionar para la oración el rincón de una habitación, aunque sea pequeño, colocando con gusto un icono y una vela. Algunos escuchan música, en el caso de que no pueden cantar ellos mismos. ¿Por qué un enfermo, una persona mayor, se apesadumbraría diciendo: «Yo no hago nada por los demás». ¿Habrán olvidado que su oración es acogida por Dios y que va a encontrar una respuesta inesperada?...
Una de las cosas que más llama la atención en Taizé y en los Encuentros Europeos de jóvenes es contemplar con admiración la multitud de jóvenes orando y cantando. Es tal su belleza que muchas veces se estremece de gozo el alma.
Muchos, poco afortunados, consideran la oración como algo pasivo y poco rentable para la humanidad. Y, sin embargo, sin esta fuerza serena es difícil que el ser humano alcance su plenitud, su equilibrio.
Hay quien va a yoga o meditación trascendental. Son medios buenos. No cabe duda. Pero la oración trabaja tu persona en todas sus dimensiones. Es como una aguja que te pincha y que hace que trabajes por los demás. Quien hace oración cuenta con el poder de compadecerse de las flaquezas que ve a su derredor. Nada más y nada menos. Si no andas bien, ¿no será porque te falta la oración?
Recuerda:
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Sobre la escucha: Nuestra juventud es decadente e indisciplinada. Los hijos no escuchan los consejos de los mayores. El fin de los tiempos está próximo (Anónimo caldeo, 2000 años antes de Jesucristo).
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“El hombre prefiere la vista de un objeto cualquiera a la de su propio corazón; allí descubrimos cosas que no queremos conocer, oímos palabras que no deseamos escuchar” ( Jaime Balmes).
Reflexión:
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¿Haces oración en casa con los tuyos o solo?
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¿Tienes un pequeño lugar para hacerla?
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Junto a la dueña de casa (la TV), ¿por qué no colocas alguna imagen o vela que te recuerde al final y al comienzo del día que eres alguien que empieza el día con sentido?
SANTORAL ROMANO
Ss . Esteban rey de Hungría; Ambrosio, Aredio, Armagilo, Arsacio, Balsemio, Basilia, Cisio, Demetriano, Diomedes, Roque ms.; Cosme, Teodoro, Radulfo (Raúl, Rodolfo), Eleuterio, Simpliciano obs.; Tito cf.; Queremón erm.