COMENTARIO
Cuando algunos se hartan de dar bandazos por esta sociedad, descubren en el Evangelio el significado auténtico de su existencia. Saben que Cristo no les pide cosas extraordinarias, sino una entrega sin límites a Dios y a los hermanos, siendo fermento para sí mismos y para los otros.
Es cierto que muchas personas se cansan de estar viviendo una vida a medio gas. Ven, desde la luminosidad del Evangelio, que existe un montón de posibilidades que pueden hacer de su persona algo realmente bello. Todo lo cristiano está cargado de una belleza inaudita
¿Has meditado alguna vez las inmensas posibilidades que tienes en ti mismo y no les das cauce? Dedícate unos minutos a pensarlo seriamente. Tu vida, tan hermosa y linda, no puede apagarse como un fuego sin sentido. Estás llamado/a a algo grande. Si no lo llevas a cabo es por culpa tuya. Sí, te lo digo así de claro. Espero que no te enfades.
No pases por esta ruta de la vida sin dejar tras de ti las huellas nobles de tus buenas acciones. Que al principio y al final de tus días te sientas tan feliz y contento que puedas decirte a ti mismo, y los demás de ti: He aquí una persona que vivió con esperanza alentando a todo el mundo a vivir enraizado en el Evangelio y no en cosas tontas.
El mundo no aguarda de ti, repito, cosas extraordinarias, sino cosas sencillas forjadas cada día en el umbral y en el núcleo del Evangelio. Tu esperanza entregada cada día por el bien de Cristo inventa diariamente el mundo. Sí, no lo dudes. Es tan cierto como las palabras del hermano Roger cuando escribe al margen de su carta: “Cuando las dudas o las inquietudes consiguen quebrantar en nosotros la confianza de la fe, algunos se preguntan: ¿Tengo fe todavía? Entonces conviene recordar que se puede tratar de etapas momentáneas de incredulidad y de nada más. Antes de Cristo, la Escritura invitaba a volverse hacia la esperanza: «No recordéis las cosas pasadas, no penséis en lo antiguo. Mirad, voy a hacer algo nuevo, ya está brotando, ¿no lo notáis?» (Isaías 43,18-19)
Recuerda:
-
Si no hubiera sido inventada la sociedad, el hombre seguiría siendo una bestia salvaje, o, lo que es lo mismo, un santo (Mijail A. Bakunin)
-
Si no existiera Dios habría que inventarlo (Voltaire)
Preguntas:
SANTORAL ROMANO
Santa María Reina; Ss. Timoteo, Hipólito, Sinforiano, Atanasio obs.; Marcial, Saturnino, Epicteto, Félix, Fabriciano, Filiberto, Antusa, Agatónico, Zótico, Mauro, Ireneo, Oro, Orepses, Guniforte, Luciano ms.; Sigfrido ab .