COMENTARIO
Ya sabes que hay en la vida una ley que se aplica a todos los ámbitos: ningún valor permanece vivo en la sociedad sin un grupo de personas que se dediquen completamente a desarrollarlo y sostenerlo.
Ser vulnerable es un valor para ti que eres creyente. Para uno que no lo sea se convierte en un tormento irresistible. No encuentra sentido a que tenga que padecer una enfermedad. Y si miras a tu derredor, te encontrarás con personas que no soportan que alguien sepa o descubra su parte vulnerable. Y más tarde o más temprano, todo aparece a la luz de los ojos de quienes te contemplan, te aman y te quieren.
¿Por qué vas a pasar toda tu vida intentando manifestar tu fortaleza física? Es imposible. Date cuenta de que eres un ser con limitaciones en muchos planos de tu existencia. Reconocerlos supone en ti una acto de valentía y de coraje impresionantes. No caminas solo por las sendas de esta sociedad. Vives con una familia que te acoge, te ama y te respeta. Ve en tu vulnerabilidad esplendor y belleza. No una minusvaloración de tus capacidades y cualidades.
Enciende en ti mismo una llama de fuego interior que te haga sentirte siempre feliz ante su calor, su fuego y, al mismo tiempo, dando luz y cordialidad a quienes te rodean. Busca tu apoyo en Cristo Resucitado. El es el consolador y el apoyo de tu fe. Lo dice el apóstol Juan (14,16): “El Espíritu Santo no está ausente de ninguna persona”. San Máximo el Confesor (siglo VII) decía: “Dios da el Espíritu Santo a cada uno, sin excepción, pero deja la libertad para rechazarlo”. Igual que Cristo estuvo presente junto a los suyos, por medio del Espíritu Santo, él continúa estando presente hoy para nosotros, donde quiera que estemos. Y en nuestra muerte, el Espíritu Santo no se separa del alma que entra en la vida eterna. El nos acompaña para siempre.
Recuerda:
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“El amor es como el fuego: suelen ver antes el humo quienes están fuera que las llamas quienes están dentro” (Jacinto Benavente)
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En los ojos del joven arde la llama. En los ojos del viejo brilla la luz” (Víctor Hugo)
Preguntas:
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¿Has aceptado tu vulnerabilidad?
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¿Crees que es algo ajeno a tu persona?
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¿Qué haces para irradiar belleza interior?
SANTORAL ROMANO
Ss. Rosa de Lima v.; Felipe Benicio cf.; Quiriaco, Máximo, Arquelao, Restituto, Donato, Valeriano, Fructuosa, Claudio, Neón, Apolinar, Asterio, Minervo, Eleazar, Lupo ms.; Eugenio, Flaviano, Víctor, Zaqueo obs.