COMENTARIO
Por favor, no seas de esos que, a la primera de cambio, lo tiran todo por la borda del barco de su vida. No, amigo/a. Tu barco está llamado a llegar a la tierra nueva y a los cielos nuevos cargado con el cargamento de tu alegría desbordante.
Conocerás a personas que cuando perciben que son criticadas por su forma de actuar, aunque sea excelente, se arremolinan dentro de sí mismos y no quieren que nadie los vea. Les hace falta más fe. Cristo, predicando su Evangelio, encontró muchos obstáculos. Sin embargo lo que predominaba en él era la confianza depositada en el Padre. Si se hubiera hundido ante las resistencias de los fariseos, ¿nos habría dejado su vida como testimonio de la trascendencia y de quién es su Padre?... No. El tuvo la santa osadía de atreverse a superar toda dificultad conectado con los deseos del Padre celestial. Nada lo paralizaba en su cotidiano trabajo. Tan sólo le guiaba la urgencia de que su Evangelio y su palabra salvadora se conocieran en todos los confines de la tierra. Sintió amargura ante la gente que no comprendía ni quería aceptar su mensaje. Era consciente de esta realidad. Y eso que era Dios-Hombre.
¿Te crees tú más que él?... Nunca te vengas abajo en la lucha por difundir lo mejor que hay dentro de ti mismo. Sería una cobardía por tu parte caer en la amargura que merma todas tus posibilidades de hacer el bien al que estás llamado. Tienes que reconciliarte contigo mismo y con todo el mundo.
Dice el hermano Roger: “Al acercarse el año 2.000 resuena para algunos la llamada a reconciliarse, no sólo entre cristianos, sino en las situaciones más diversas, entre pueblos, familias y también con los no creyentes”. Las evoluciones han sido tan rápidas y a veces tan brutales que, entre los cristianos, algunas corrientes de pensamiento se enfrentan mutuamente y el amor se muere. Sin darnos cuenta, la vocación ecuménica sería un espejismo si no se concretase en múltiples reconciliaciones. Y no habría que sorprenderse si perdiese su credibilidad.
Recuerda:
Preguntas:
SANTORAL ROMANO
Ss. José de Calasanz pb.; Nemesio dc.; Eusebio, Vicente, Ginés, Magín, Ponciano, Peregrino, Julián ms.; Geroncio, Gregorio, Menas obs.; Patricia, Lucila vs.; Arnoldo, Tomás cfs.; Luis rey.