COMENTARIO
En el margen de la misma carta escribe el hermano Roger: “¿Por qué en amplias regiones del mundo hay tantos jóvenes que han tomado una cierta distancia con respecto a la confianza en Dios? Si no hubiera un debilitamiento de la fe, nuestra comunidad no comprometería tantas energías acogiendo en Taizé, semana tras semana, durante todo el año, a jóvenes del mundo entero. Sin las actuales convulsiones de los valores espirituales, no veríamos la necesidad de ir junto a los jóvenes para buscar con ellos. Por eso, desde 1962, vimos que era necesario ir a los países del Este de Europa, con gran discreción, para encontrar a jóvenes, escuchar y comprender. Tanto en Taizé como en los países del Sur, donde vivimos desde hace tiempo, deseamos ser ante todo hombres de escucha, nunca maestros espirituales... Para dar nuestra confianza a Cristo, es importante que le abramos plenamente nuestro corazón. Cuando el corazón está habitado por el simple deseo de una comunión con Cristo, tomamos conciencia de que ya le pertenecemos. «Si deseas conocer a Dios, ya tienes la fe», escribía san Agustín en el siglo IV”.
Notas en ti, posiblemente, este debilitamiento de la fe. Cuando llegas a tus 15 años en adelante, pasas de la Iglesia. Dices que hablas con Dios a solas y que te sobran los curas y toda institución. Es una postura fácil. Te atrincheras en ti mismo y no haces nada por mejorar la misma Iglesia. Pero no. Es más fácil la crítica destructiva que la constructiva. ¿Por qué no te metes en la parroquia de tu barrio para impulsar la vida que late en ella y la aumentas en calidad? ¿Quieres que lo haga todo el cura?...
Cristo fue inteligente al dejar su vida plasmada en la Iglesia con sus virtudes y sus defectos. Pero ahí está: vivita y coleando después de 2000 años de dificultades y persecuciones. ¿Crees que si fuera simplemente humana hubiera aguantado tanto? Estando en Milán, vi frente a la iglesia de san Lorenzo, los restos de lo que fuera palacio imperial. No eran divinos los emperadores. Dios, sí, y por eso todo sigue adelante con mayor o menor pujanza. Depende de la calidad de tu fe.
Reflexión:
- ¿Eres de quienes critican fácilmente la Iglesia?
- ¿Te comprometes en grupos para revitalizarla?
- ¿Crees que los creyentes somos ángeles?... Tenemos nuestras fragilidades pero Dios nos ayuda. Y en nuestra fragilidad brilla la fuerza de Dios.
SANTORAL ROMANO
Ss. Domingo de Guzmán fd.; Ciriaco dc.; Largo, Esmaragdo, Marino, Juliana, Eleuterio, Leónidas, Hormisdas ms.; Emiliano, Mirón obs.; Ternacio, Gervasio, Gedeón cfs.; Severo pbro.