(Los judíos no se tratan con los samaritanos) Jesús le contestó: « Si conocieras el don de Dios y quien es el que te pide de beber, le pedirías tú a él y él te daría agua viva. (...) El que beba de esta agua volverá a tener sed; el que beba el agua que yo voy a dar, nunca más tendrá sed: porque esa agua se le convertirá dentro en un manantial que estará saltando para una vida sin término » ” (Jn 4,6-14)
REFLEXIÓN PERSONAL
En esta parcela rica del mundo en la que nos ha tocado vivir, en la que nos sobra de todo, nos sentimos sedientos, anhelantes. La superabundancia de cosas no consigue saciar nuestra sed. ¡Nos afanamos por tantas cosas...!
Jesús sale a nuestro encuentro. Se presenta como un sediento, como uno de nosotros pero nos ofrece el agua que satisface, la que sin saberlo, vamos buscando: “El que beba de esta agua (la del pozo de Jacob) volverá a tener sed; el que beba el agua que yo voy a dar, nunca más tendrá sed”
¿De dónde vas a sacar esa agua viva? Este pozo de Jacob lo conocemos, aquí han bebido nuestros padres, sus hijos, sus ganados, toda nuestra gente. ¡Volvemos a tener sed!... “El que beba el agua que yo voy a dar, nunca más tendrá sed”
¿Podemos fiarnos de estas palabras? ¿Podemos reorientar nuestra sed hacia la justicia del Reino?
¿Quieres ser un hombre acabado y en paz? Sigue a Jesús. Su palabra es verdad: El agua que yo le daré se le convertirá dentro en un manantial que brotará durante una vida sin término. ¡Quien tenga sed, que se acerque a mí; quien crea en mí que beba!”
ORACIÓN
Danos, Señor, de esa agua que salte en nuestro corazón dando vida verdadera. Ayúdanos a caminar junto a ti, a saber recibir y compartir con los hermanos.
SANTORAL ROMANO
Ss . Ponciano e Hipólito ms.; Antioco, Casiano, Landolfo obs.; Antonino, Ariolfo, Erufo, Centola, Elena ms.; Juan Berchmans, Irene cfs.; Máximo, Narsete, Radegunda reina; Vitalina, Aurora vs.; Ludolfo, Vigberto abds.; Bto. Aimón Taparelli, o.p.