REFLEXIÓN PERSONAL
¿Ha cambiado nuestro pueblo de Dios?... Ahí tenemos los frutos pregonados cada día por los medios de comunicación. Hemos abandonado al que es fuente de agua viva. “Me abandonaron a Mí”, y agonizamos de sed. ¡Cuantos afanes, cuanto azacanarse cavando algibes agrietados, siempre secos.
¿Has nacido esclavo de lo material, de las cosas?... Mira, contempla la realidad que te rodea, esa que pregonan los medios y que contemplamos y palpamos a nuestro alrededor. Reconoce y “aprende que es malo y amargo abandonar a tu Dios”.
Apurados nos volvemos a Él: “¡Ven a salvarnos!” No es esa la relación de un hijo con su Padre. El Dios de la vida, el del agua viva, quiere sanarnos a partir de lo más hondo de nuestro ser, a partir del hambre y la sed de ser justos, de ser hijos de Dios, de seguir al hijo Jesús.
ORACIÓN
Señor, enséñanos tus caminos, haz que caminemos con lealtad por el camino de Jesús. Que nuestro modo de vivir lo haga presente otra vez en nuestra historia. En nuestra sociedad dolorida, rica de cosas pero pobre de la paz y de la alegría del Agua Viva.
SANTORAL ROMANO
Ss. Maximiliano Kolbe ; Eusebio cfs.; Betario, Calixto obs.; Eglón, Félix, Juniano, Marcelo, Rioveno, Ursicio, Demetrio ms.; Verenfrido pb.; Atanasia vda.