REFLEXIÓN PERSONAL
¡Qué acertado el mensaje de Jesús! ¡Cuántas ansiedades y agobios nos ahorraríamos, eligiendo la sencillez y la pobreza evangélica!...
El ambiente social crea necesidades que no lo son. El cubrirlas nos llena de preocupación, de angustia. Malgastamos en ello nuestra energía y nuestro tiempo. ¡El tiempo de nuestra vida!
“No os agobiéis... Ya sabe vuestro Padre que tenéis necesidad de todo eso”. La moderación nos ayuda a valorar cada cosa, a disfrutarla. La superabundancia, el derroche nos impide ese goce.
No puede faltarnos lo necesario. Nuestro Dios es Dios de abundancia, no hay más que asomarnos a la naturaleza obra de sus manos. “Mirad las flores del campo... mirad los pájaros... No les falta vestido ni alimento...” “Él sabe de qué tenemos necesidad...”
No cultivemos falsas necesidades. Afiancemos la esperanza, la confianza. “Si la hierba que hoy está y mañana se marchita, Dios la viste así. ¿Qué no hará con nosotros, sus hijos?
ORACIÓN
Dios, Padre de los cielos, de los astros y del universo inconmensurable, del mar y de los bosques... y de todo cuanto existe. ¡Ayuda nuestra pequeñez! Que tu abundancia ahuyente nuestro agobio, calme nuestra ansiedad, rompa nuestra frustración. Tú, Padre, que creaste este mundo admirable, muévenos a ser esperanzados y a percatarnos de que todo lo hiciste para nuestro disfrute.
SANTORAL ROMANO
Ntra. Sra. de los Ángeles; Ss. Eusebio de Vercelli ob.; Esteban p.; Máximo, Auspicio, Betario, Celsino, Eufronio, Pedro de Osma obs.; Catalina, Teódota, Evodio, Rutilio ms.; Guillermo ab.; Bta. Juana de Aza, o.p.
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