REFLEXIÓN PERSONAL
Mientras se va agudizando nuestra percepción de Dios es bueno escuchar el testimonio de otros creyentes. Así veía a Dios el profeta Oseas: “Cuando Israel era niño yo lo amé”.
¿Quién nos ha diseñado únicos e irrepetibles? ¿Quién ha inventado esa maravilla que es la naturaleza, la biología, el espíritu del hombre?... También nosotros hemos sido profundamente amados, elegidos, llamados, antes de llegar a existir.
“Yo enseñé a andar a Efraín y lo llevé en mis brazos, y ellos sin darse cuenta que yo los cuidaba”. Algún día se nos llenará el corazón de ternura al “darnos cuenta que Él nos cuidaba”, de que nos cuidó incluso antes de darnos cuenta.
“Con correas de amor los atraía, con cuerdas de cariño... Me inclinaba y les daba de comer”. Cuando de algún modo percibimos a Dios como ámbito cariñoso, como polo de atracción, cuando intuimos que estamos religados a todo con “cuerdas de cariño”, la vida cambia, todo comienza a iluminarse, como cuando ante las estrellas comienza a apuntar la aurora.
ORACIÓN
Señor, todos deseamos “ver tu gloria” y tú nos muestras, veladamente, tu cariño, tu misericordia. Sabes que no podemos ir a ti, que sólo podemos esperar que vengas. También creemos que cuando vienes como fuego que purifica es para llevarnos a un amor mejor. Que sepamos hablar de ti como el profeta Oseas, como de un Dios cariñoso que nos rodea, que nos ata a su amor y nos libera. Que sepamos, como el profeta enseñar “que eres Dios y no hombre, el Santo en medio de Israel y no un enemigo a la puerta” (Os 11).
SANTORAL ROMANO
Santa María Reina; Ss. Timoteo, Hipólito, Sinforiano, Atanasio obs.; Marcial, Saturnino, Epicteto, Félix, Fabriciano, Filiberto, Antusa, Agatónico, Zótico, Mauro, Ireneo, Oro, Orepses, Guniforte, Luciano ms.; Sigfrido ab.