Es compasivo y clemente, paciente y misericordioso, no está siempre acusando... Como se levanta el cielo sobre la tierra, se levanta su bondad sobre sus fieles, como dista el oriente del ocaso, así aleja de nosotros nuestros delitos... Como un Padre siente cariño por sus hijos, siente el Señor ternura por sus fieles, porque él conoce nuestra masa y se acuerda que somos barro” (Sal 103)
REFLEXIÓN PERSONAL
Ver las acciones de Dios, “sus espaldas” como decía Moisés, sus huellas, en mi vida, en la creación, en la historia.
El mal está ahí, combatirlo es nuestra tarea, pero el bien también está y es como una fuerza, como un sentido, como una compañía... La creación y la historia son un misterio, pero, ¿por qué no recordar su bondad?...
Nuestro Dios “ no está siempre acusando ”. ¿Y nosotros, nos asemejamos a Él? ¿De donde nos hemos sacado la imagen contraria, la del Dios acusador, esa imagen que tan perfectamente sabemos imitar?...
El autor de este salmo debió ser un “limpio de corazón” y pudo ver a Dios. Jesús también nos habló del Padre compasivo, “que llueve sobre todos”. El Padre de la parábola del hijo pródigo (Lc 15, 11-32) que perdona todo, que hace fiesta, que sale para recibir a un hijo y buscar al otro.
Los jornaleros pagados por igual, los pecadores buscados para recatarlos, la predilección de Jesús por los necesitados... Esa es la imagen de Dios de estos grandes creyentes, la de Jesús, que tendremos que sacar del olvido, reconociendo a Dios en nuestra propia vida.
“Bendice alma mía al Señor y no olvides sus beneficios”.
ORACIÓN
Concédenos, Señor, la memoria de tus beneficios, la sencillez de corazón que nos permita verte, y la experiencia de tu cercanía y de tu bondad, más grande que la tierra, que nos haga felices.
SANTORAL ROMANO
Ss. Rosa de Lima v.; Felipe Benicio cf.; Quiriaco, Máximo, Arquelao, Restituto, Donato, Valeriano, Fructuosa, Claudio, Neón, Apolinar, Asterio, Minervo, Eleazar, Lupo ms.; Eugenio, Flaviano, Víctor, Zaqueo obs.