REFLEXIÓN PERSONAL
La paz es traducción del “shalom” judío que tiene el sentido de plenitud y de culminación.
Aquellos que prestan ayuda, que buscan la justicia de Dios, que no tienen doblez, que no abrigan malas intenciones contra nadie, que saben sufrir con sentido, esos irán sembrando bienestar y felicidad en su entorno. Eso es “trabajar por la paz”
Dios los llamará hijo suyos, porque son semejantes a Él. Esta actividad de sembrar bienestar es la que ejerció Jesús, “el Hijo”, en su trato con los hombres.
Para este bienestar, nos hace probar Dios el sufrimiento, siempre dirigido a una paz mejor.
La colaboración del Padre con los hijos, de Jesús con nosotros, crea confianza, intimidad y en medio de todo, paz y filiación. Que la paz actúe de árbitro entre vosotros, que ella tenga la última palabra.
ORACIÓN
Señor de la serenidad y la paz. Ayúdanos a sembrar paz, fruto de la justicia, en esta sociedad que busca el bienestar y no lo encuentra. Ayúdanos a ser testigos de que el camino de Jesús, como cuando Él vivía, nos conduce hacia el desarrollo humano, hacia lo justo y hacia la paz.
SANTORAL ROMANO
Ss. José de Calasanz pb.; Nemesio dc.; Eusebio, Vicente, Ginés, Magín, Ponciano, Peregrino, Julián ms.; Geroncio, Gregorio, Menas obs.; Patricia, Lucila vs.; Arnoldo, Tomás cfs.; Luis rey.