REFLEXIÓN PERSONAL
Una ojeada general... Parece que sí, que algo no sabemos por donde cogerlo, que algo se nos escapa y no precisamente “por nuestra fidelidad”, si no más bien porque no tenemos fuerza como la sal, para preservar de la corrupción. Ya son muchas las gentes que “al verlas Jesús le dio lástima de ellas... porque estaban como ovejas sin pastor... y se puso a curar a los enfermos” (Mt 14, 13).
“Dadles vosotros de comer... ¿De dónde sacaremos pan para toda esta gente?
Es mucha nuestra pobreza y esa pobreza es la que comunicamos. Jesús era un hombre para los demás, nosotros también deberíamos compartir lo que tenemos. Si es sólo “un poco”, y vienen las excusas. “No bastará para todos...” Caigamos en la cuenta de que se nos ha colocado junto al manantial de agua viva, para que sobreabunde pan, agua, pescado, sal, y haya para todos.
No es asunto de palabras, hay excelentes conferenciantes y escritores, pero hace falta, urge, esa capa intermedia de buena gente que aprenda a vivir como Jesús y que su modo de proceder irradie en su ambiente y lo purifique. Hay mucha gente hambrienta esperando encontrar otro modo de vida y un camino inteligible para caminar por él.
Pero, como la sal que condimenta los alimentos y desaparece en ellos, no es bueno que la sal se note demasiado.
ORACIÓN
Jesús, manso y humilde de corazón, cuando intentamos hacerte presente entre los hombres nos asalta el miedo. ¡Hemos fallado tantas veces! ¡Tantas veces intentando darte a conocer a ti y apareciendo nosotros! Concédenos ser sencillos, transparentes y humildes.
SANTORAL ROMANO
Martirio de san Juan Bautista; Ss. Adelfo, Alberico, Basilia, Sabina, Mederico, Niceas, Pablo, Cándida ms.; Eutimio, Feologildo arzb. de Canterbury; Andrés pb.; Sebbo rey; Verona cf.