REFLEXIÓN PERSONAL
Elegir la pobreza evangélica es adquirir la capacidad de entrar por la puerta estrecha. Nuestros fardos, nuestras riquezas, nos impiden pasar por ella. La hinchazón a causa de nuestras autosuficiencias y egoísmos también.
Es preciso enflaquecer, perder esos kilos que nos roban agilidad. Es preciso limpiar, desembarazar, depurar el fango acumulado en las sandalias y que traba nuestros pies.
Es preciso arrancarnos de todo aquello que obstruye y entorpece. Arranquemos aquello que adquirimos indebidamente y que estorba nuestra relación con el hermano. Aquello que enturbia nuestra propia autoestima.
Amar al hermano, amarnos a nosotros mismos, nos hará encontrar y nos ayudará a pasar la puerta que conduce al Reino.
ORACIÓN
Señor Jesús, ayúdanos a desprendernos de nuestros fardos, de todo aquello que entorpece y obstaculiza. Haznos dúctiles, sencillos capaces de cruzar ese umbral. Haz que nosotros y todos, demos con la puerta estrecha, aquella que conduce a tu reino.
SANTORAL ROMANO
Dedicación de la Basílica de Santa María (Mª de las Nieves); Ntra. Sra. de África; Ss. Hilaria, Digna, Cantidio, Cantidiano ms.; Casiano, Menmio, Teodorico, Venancio obs.; Abel, Nona cfs.; Osvaldo rey, Viator erm.