REFLEXIÓN PERSONAL
Son palabras del Señor que podríamos ratificar con nuestra experiencia: Es mejor tomar en brazos lo que pesa, que arrastrarlo. Si no acogemos la cruz de cada día, ¿qué hacer con ella?...
No se trata de regodearnos en el sufrimiento y creernos felices sintiéndonos mejores que los demás. Solamente después de luchar contra el mal y su dolor, sólo cuando hayamos hecho todo lo posible por resolverlo, sólo entonces, aquello que no logramos que desaparezca... será mejor tomarlo en brazos y seguir cerca del Señor hasta que el fuego de la vida lo desborde y lo transforme.
Hay momentos, tiempos, en que se nos pone ante un conflicto insoslayable, la cruz está ahí, no la hemos buscado. ¿Qué hacer?... Tenemos varias opciones.
Preguntarme rabiosamente, buscando culpables: ¿quién me hace sufrir?... ¿Quién me echa sobre los hombros tan pesada carga?... ¿Quién es el causante de mi dolor?...
Angustiarme culpabilizándome: ¿Soy yo quien hago sufrir? ¿Soy la cruz del amigo, del hermano, del desconocido? ¿Qué parte de responsabilidad tengo en el sufrimiento ajeno?...
Pero hay una alternativa mejor. Tratar, dentro de lo posible, de liberar del dolor, del sufrimiento a todos, a los demás y a mí mismo. Trabajar para que la paz y el bienestar reinen en mi entorno y en el mundo entero.
Cuando la cruz es ineludible, cuando nos visita el sufrimiento, no rebelarse y tomarla. Es más llevadero abrazarla que arrastrarla. No es fácil, hay que descubrir su sentido, hay que dejar pasar un tiempo. También el labrador espera con paciencia que apunte y germine la semilla de la vida.
ORACIÓN
Jesús de Nazaret, que curabas toda dolencia, anúncianos de nuevo “que nuestros pecados están perdonados”, anímanos como al paralítico a coger la camilla que nos inmoviliza y a echar a andar, a darnos cuenta de que hay vida después de esa muerte aparente, que esa cruz inevitable, contigo, pesa menos.
SANTORAL ROMANO
Ss. Domingo de Guzmán fd.; Ciriaco dc.; Largo, Esmaragdo, Marino, Juliana, Eleuterio, Leónidas, Hormisdas ms.; Emiliano, Mirón obs.; Ternacio, Gervasio, Gedeón cfs.; Severo pbro.