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con Dios
LA PALABRA DE DIOS ES
"ESPÍRITU Y VIDA"

DICIEMBRE 2005

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Por Javier Laveaga Vitoria, dominico

DÍA 2

LA CLARIVIDENCIA DE CAIFÁS

Entonces los sumos sacerdotes y los fariseos convocaron consejo y decían: “¿Qué hacemos? Porque este hombre realiza muchas señales. Si le dejamos que siga así, todos creerán en él y vendrán los romanos y destruirán nuestro Lugar Santo y nuestra Nación”.

 

Pero uno de ellos, Caifás, que era el Sumo Sacerdote de aquel año, les dijo: “Vosotros no sabéis nada, ni caéis en la cuenta que os conviene que muera uno solo por el pueblo y no perezca toda la nación”.

Esto no lo dijo por su propia cuenta, sino que, como era Sumo Sacerdote aquel año, profetizó que Jesús iba a morir por la nación, y no sólo por la nación, sino también para reunir en uno a los hijos de Dios que estaban dispersos (Juan, 11, 47-52).

 

REFLEXIÓN

A cualquier partidario de Jesús, o a cualquiera que lea desapasionadamente el evangelio, Caifás no les cae bien. Y no les cae bien porque fue injusto, como lo fue después Pilato. Entre los dos, y unos cuantos más, llevaron a Jesús a la cruz. Y eso es difícil perdonárselo, a pesar de la famosa frase de que hay que perdonar hasta setenta veces siete. Pero es que hay cosas que...

Sin embargo Caifás, “no por propia cuenta”, sino por razón de su cargo, como muy bien indica el evangelista, dijo una verdad tan grande como el Templo: que Jesús iba a morir por todos, para salvar de la muerte a todos los demás.

Desde luego él lo decía en otro sentido: Vamos a matar a Jesús porque es mejor que muera él y no se nos lleve por delante a todos nosotros. Eso pensaría Caifás.

Pero a pesar de todo, lo que dijo era verdad, una gran verdad que, si fuera mentira, echaría abajo el dogma de la Redención.

El que venga Caifás a recordarnos que Jesús murió por todos nosotros me hace pensar en que a veces las verdades podemos encontrarlas en los lugares más inesperados y hasta en las mentes más retorcidas. Pero no por eso dejan de ser verdades.

Lo digo porque, a veces, basta que alguien, que no nos cae bien por la razón que sea, diga algo, para que lo neguemos, o no le hagamos caso, o nos cerremos a cualquier argumento que nos proponga.

La verdad siempre será verdad venga de donde venga. Y nuestros prejuicios humanos acerca de su fuente de procedencia sólo podrán enturbiarla.

En todos podemos buscar y encontrar algo bueno. Hasta en Caifás.

 

SANTORAL ROMANO

Ss. Bibiana, Anatol, Hipólito, Severo, Segu­ro, Jenaro, Victorino ms.; Blanca de Castilla, Eloquio, Eusebio cfs.; Aviziano, Cromacio, Evasio, Nono, Silvano, Valentín obispos.