Cuando le vieron, quedaron sorprendidos, y su madre le dijo: “Hijo, ¿por qué nos has hecho esto? Mira, tu padre y yo, angustiados, te andábamos buscando”. Él les dijo: “Y ¿por qué me buscabais? ¿No sabíais que yo debía estar en la casa de mi Padre?” Pero ellos no comprendieron la respuesta que les dio.
Bajó con ellos y vino a Nazaret, y vivía sujeto a ellos. Su madre conservaba cuidadosamente todas las cosas en su corazón. Y Jesús progresaba en sabiduría, en estatura y en gracia ante Dios y ante los hombres (Lucas, 2, 46-52).
REFLEXIÓN
Si hay alguien discreto en el evangelio, ése es san José. En el texto que acabamos de leer está, pero ni se le nombra. En otros lugares aparece, para desaparecer de inmediato. Jesús vivía con él, pero de esa época no sabemos nada de Jesús, y mucho menos de José. Desempeñó una tarea fundamental en aquella familia de Nazaret, pero, aunque la iconografía cristiana se empeña en otra cosa y casi siempre lo representa viejo, no sabemos la edad que tenía, no conocemos su aspecto, no sabemos cómo hizo de padre, no sabemos nada. Sólo sabemos que tuvo que hacerlo bien. Por algo lo había elegido Dios.
Fue el padre en la sombra.
Tenemos muchas cosas que aprender de san José. Por ejemplo, saber soportar nuestras dudas, como las soportó él. Por ejemplo, saber actuar en la sombra, como lo hizo él. Por ejemplo, aceptar cosas que no comprendía del todo, como le tocó hacer a él.
Todo eso es difícil, porque siempre, o casi siempre, nos encanta ser los protagonistas, como si fuéramos niños pequeños. Nos gusta destacar, que nos admiren, que nos mimen, que nos coloquen en los primeros puestos. No nos gusta hacer de san José.
Sí, ya sé que estáis pensando: “Pues a bastante gente no le gusta figurar, se oculta, quiere pasar desapercibida...” Y yo sé perfectamente que eso ocurre, pero... ¿os habéis preguntado los motivos que mucha gente tiene para actuar así? ¿Es por discreción, por poder actuar con más eficacia, por ser útil sin molestar? ¿O es más bien para librarse de los compromisos, o para escapar de los problemas, o simplemente para no meterse en líos?
¿Vamos a adoptar siempre la famosa frase: “No te presentes voluntario para nada?
Porque no fue precisamente eso lo que hizo san José.
SANTORAL ROMANO
Ss. Sabino, Rainerio, Rugero, Gricino, Liberio, Jocundo obs.; Anisia, Mansueto, Severo, Donato, Honorio, Venustiano ms.; bto. Radulfo (Rodolfo, Raúl) ab.; Exuperancio, Marcelo dcs.