Él, recostándose sobre el pecho de Jesús, le dice: “Señor, quién es?” Le responde Jesús: “Es aquel a quien dé el bocado que voy a mojar”. Y, mojando el bocado, le toma y se lo da a Judas, hijo de Simón Iscariote. Y entonces, tras el bocado, entró en él Satanás.
Jesús le dice: “Lo que vas a hacer, hazlo pronto”. Pero ninguno de los comensales entendió por qué se lo decía. Como Judas tenía la bolsa, algunos pensaban que Jesús quería decirle: “Compra lo que nos hace falta para la fiesta” o que diera algo a los pobres. En cuanto tomó Judas el bocado, salió. Era de noche (Juan, 13, 21-30)
REFLEXIÓN
Hay páginas teñidas de negro en el evangelio, y ésta es una de ellas. En ella se nos presenta la traición en estado puro: la del amigo que traiciona al amigo.
Es curioso, pero de toda la narración de esta escena, la frase que más me ha impresionado desde siempre es la última: “Era de noche”.
Estaban cenando, era normal que fuera de noche. Y eso lo sabía perfectamente el evangelista. ¿Por qué, entonces, recalca lo que es obvio? Porque yo creo que hablaba de una noche distinta.
El evangelista, literalmente, lo ve todo negro: era de noche. Se estaba consumando la traición: era de noche. En la mente de Judas no cabía ya la marcha atrás: era de noche. Muy pronto Jesús iba a sudar sangre, iba a ser entregado, sentenciado injustamente, azotado y crucificado: era de noche. Y en el alma de Jesús, después confortada por la presencia de sus discípulos en la mesa, debió hacerse de noche cuando dio el pan mojado al amigo que le iba a traicionar.
¿Qué hiciste, Judas? ¿Cómo pudiste hacerlo? ¿Cómo pudiste traicionar al que te eligió entre los Doce, al que te ofreció su compañía, al que te dio su confianza, al que, dolorido, te preguntaría muy pronto por qué le entregabas con un beso, signo tradicional de amistad y de cariño?
¿Lo hiciste porque era de noche? ¿Quizá te hubieras avergonzado de hacerlo a la luz del día? Porque eso tiene la traición: que tiene vergüenza de sí misma.
Y ahora que he escrito todo lo anterior, me pregunto si no estoy haciendo lo fácil, escandalizarme por lo que hizo otro, por lo que hizo Judas, lo mismo que puedo escandalizarme por lo que hacen muchos otros Judas que hay por ahí. Pero cuando somos nosotros los Judas, cuando nos comportamos como Judas, cuando traicionamos la confianza de nuestros amigos, ¿nos damos también cuenta, y nos recriminamos por nuestra mala acción?
SANTORAL ROMANO
Ss. Nicolás, Brecán ob.; Apolinar, Dionisia, Dátiva, Leoncia, Tercio, Gerardo, Pedro, Pascual, Policronio ms.; Asela v.; Gertrudis, Basa abdsa. |