En distintas ocasiones y de muchas maneras habló Dios antiguamente a nuestros padres por los profetas. Ahora, en esta etapa final, nos ha hablado por su Hijo, al que ha nombrado heredero de todo, y por medio del cual ha ido realizando las edades del mundo (Hebreos 1, 1-2).
REFLEXIÓN PERSONAL
- Toda la liturgia del adviento nos conduce a la ADORACIÓN, al reconocimiento humilde y agradecido de la grandeza del amor de Dios, que nos ha enviado a su propio Hijo, en todo igual a nosotros, menos en el pecado, para librarnos del mal y mostrarnos con su vida que las mujeres y hombres creados a imagen de Dios pueden verdaderamente vivir como hijos de Dios. ¿Cuál es mi disposición interior ante el gran misterio de Navidad?
- Si tantas veces y en tan diversas ocasiones Dios ha hablado a la humanidad, hoy quiere hablarte a ti, a mí, a todos, interesándose por el estado de nuestra vida concreta en nuestro hoy. Abre el oído y el corazón, y escucha en silencio. Sentirás una gran paz interior: el saludo de paz que hoy dirige el Mesías a todos los hombres a quienes Dios ama. ¡Feliz Navidad!
ORACIÓN
Oh Dios, que de modo admirable has creado al hombre a tu imagen y semejanza, y de un modo más admirable todavía restableciste su dignidad por Jesucristo, concédenos compartir la vida divina de aquel que hoy se ha dignado compartir con el hombre la condición humana. Amén.
SANTORAL ROMANO
Natividad de Ntro. Señor Jesucristo, Ntra. Sra. de Belén, Susana, Anastasia, Noelia, Eugenia, Felipe, Claudia, Sergio, Abdón, Proto, Yocinto...