Con gritos de júbilo anunciadlo y proclamadlo, publicadlo hasta el confín de la tierra. Decid: «El Señor ha redimido a su siervo Jacob» (Isaías 48, 20).
REFLEXIÓN PERSONAL
- La liturgia romana despide el Año con cierta nostalgia, pero con una gran confianza. Con nostalgia y desazón porque es mucho lo que aún falta por hacer para que las múltiples celebraciones Jubilares produzcan en el mundo y en la Iglesia los frutos que se esperaban. Pero el año termina también para los creyentes con una gran esperanza. Dios sigue estando ahí asegurando el cumplimiento de su promesa. La humanidad entera camina, con dificultades ciertamente, pero camina y avanza hacia la santidad y perfección, esto es, hacia la paz, la justicia y el amor universal.
- Despidamos el año y comencemos el próximo dispuestos a colaborar con Dios en sus planes de salvación sobre los hombres y mujeres de nuestro mundo. ¡Feliz Año próximo!
ORACIÓN
Dios todopoderoso y eterno, que has establecido el principio y la plenitud de toda religión en el nacimiento de tu Hijo Jesucristo, te suplicamos nos concedas la gracia de ser contados entre los miembros vivos de su Cuerpo, porque sólo en él radica la salvación del mundo. Amén.
SANTORAL ROMANO
Silvestre, Sabiniano, Prudenciano, Columba, Donata, Paulina, Rogata, Zótico, Saturnino, Celestino, Mario, Eustasio, Erico, Pedro...