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Día 1
PALABRAS DEL SABIO
Yo quedé en vela el último, / como quien espiga detrás de los segadores; / madrugué con la bendición del Señor, / y como cosechero llené mi lagar.
Mirad que no he trabajado para mí solo, / sino para todos los que buscan sabiduría (Eclo 33,16-18).
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REFLEXIÓN PERSONAL
Si he de ser sincero debo reconocer que en mi vida no he hecho otra cosa que buscar ser feliz, y también que pocas veces lo he conseguido. La mayor parte de las veces mi vida fue un constante ajetreo: iba, corría en busca de la felicidad y finalmente apenas conseguía disfrutarla unos breves momentos. Y en aquellos momentos me decía: "Mira, lo he conseguido, ahora soy feliz". Pero esta felicidad, ¡qué poco tiempo me duraba!
Constatar esto una y otra vez ha hecho que me preguntase: ¿Es imposible poder vivir con quietud, sin agobios? ¿Es posible ser feliz en esta vida? Si es posible, ¿en qué me estoy equivocando? ¿a quién podré acudir para que me enseñe la senda justa, el camino adecuado? ¿quién hay que sea sabio en este mundo y me señale el camino de la felicidad? ¿quién lo ha recorrido antes que yo para que me indique el camino adecuado? ¡Si yo tuviese la suerte de encontrarme con un sabio, con un sabio verdadero, con alguien que haya conseguido ser feliz, con el Sabio!
Y en un momento determinado de mi vida tuve la fortuna de escuchar las palabras de un sabio. Es alguien que ha vivido antes que yo, que ha madrugado mucho buscando el verdadero camino que conduce a la felicidad, y que me habla de su experiencia. No pretende comunicarme secretos sobre Dios, misterios que Dios le haya podido revelar. Él habla de su experiencia, es un sabio, no un profeta. Él ha buscado, como yo, la felicidad, y la ha encontrado. Me habla de lo que aprendió viviendo. Son, pues, las palabras de un sabio.
SANTORAL ROMANO
Solemnidad de Santa María Madre de Dios. Octava de Navidad (Manuel, Jesús). Ss. Agripino, Frodoberto, Justino, Almaquio, Concordio, Beatriz, Eufrosina, Vicente, Odilón, Guillermo... |