Burlas e insultos le tocarán al insolente, / pues la venganza lo acecha como un león. / Los que se alegran de la caída de los buenos / se consumirán de pena antes de morir (Eclo 27, 25-29).
REFLEXIÓN PERSONAL El que quiera seguir la senda de la felicidad ha de estar atento a sus acciones, sabiendo que todas ellas tienen consecuencias. Para poder llegar a ser feliz, mis acciones han de procurar la felicidad de los demás, pues de este modo estos actos, al estar cargados de felicidad, también me la producirán a mí. Si mis actos no producen felicidad, sino desgracia, esa misma desgracia que busco en los demás se volverá mi paga. Si yo insulto, pretendiendo con ello la felicidad; si pienso que porque desprecio a otro los demás me tendrán a mí por más grande que aquél a quien insulto, ese insulto se volverá mi herencia, pues el resultado que obtendré será que los demás me tendrán a mí en nada.
Así, la felicidad que buscaba por caminos equivocados se convierte en desgracia y sufrimiento. Del mismo modo, si me fijo y resalto ante los demás las caídas y fallos de aquél que tenían por bueno, queriendo de este modo demostrar que yo soy mejor que él, al final lo que resulta es que ellos no pasarán por alto mis fallos y caídas, y entonces, todos se burlarán de mí.
Por eso el sabio aconseja estar muy atento a las acciones que uno realiza, y ser consciente de que si siembro insolencia, lo que cosecharé será insolencia; si hago sufrir acabaré sufriendo yo, pues toda acción acaba produciendo en mí los mismos efectos que yo busco que produzca en los demás.
SANTORAL ROMANO
Ss. Canuto, Mario, Audifaz, Cosconio, Zenón, Melanipo, Jenaro, Ponciano, Tecla, Saturnino, Severiano, Arsenio, Minasio, Santiago Sales, Ignacio de Azevedo... |