Menú Cinco Minutos con Dios LA PALABRA DE DIOS ES
"ESPÍRITU Y VIDA"

Las reflexiones
parten del libro:
"La Sabiduría de
Jesús ben Sirá"

(Eclesiástico)
ENERO 2007
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Por Ángel García Santos, o.p.

Día 26

PALABRAS DEL SABIO

Hijo mío, no vivas de limosna, / más vale morir que andar mendigando; / el que está pendiente de mesa ajena / ha de contar que no vive; / comida mendigada es deshonrosa / y le sienta mal al hombre sensato; / el hambriento pide con dulzura, / pero por dentro se requema con fuego (Eclo 40, 28-30).

REFLEXIÓN PERSONAL

¡Cuántas veces he vivido de limosnas! Yo creía que mi felicidad sólo podía encontrarla si alguien me la daba. Mendigaba el amor, pensando que sólo podía ser feliz si otro me mostraba que me amaba. Mendigaba que se me concediese importancia, que se fijasen en mí, que me escuchasen. Si no lo hacían, yo me sentía desgraciado, mi autoestima estaba por los suelos. ¡¿Cómo me iba a estimar si era ignorado por los demás?! En mi ignorancia llegaba incluso a pensar que debía obligar al otro a que se fijase en mí. Para que me concediesen importancia, tenía que demostrarle cuánto valía, y para ello era capaz de oprimir a cualquiera, pues pensaba que mostraba mi poder por medio de la opresión, así, si no me querían, al menos me temerían... ¡Cualquier cosa antes que me ignorasen!

Pero este camino no me ha llevado a la felicidad. Hace que siempre esté en tensión, que siempre tenga que demostrar lo que valgo. Si mi felicidad ha de depender de que otro me quiera, de que me aprecie, si mi felicidad depende de tener algo, de modo que si no lo tengo no soy feliz, entonces creo que nunca podré ser feliz, pues unas veces me querrán y otras no; unas veces tendré algo de lo que careceré otras veces.

El sabio me dice que una vida que consiste en pedir, en mendigar (sea lo que sea) no es propiamente una vida. La felicidad ha de estar en el modo como yo me relaciono con los demás, con todo cuanto existe. Es el modo gozoso de relacionarme con todo. La felicidad está en ese relacionarme con las cosas. Yo no les pido nada. Les ofrezco mi simpatía, mi cariño, mi atención. Para ser feliz he de dar, no he de pedir.

 

SANTORAL ROMANO

Ss. Timoteo y Tito, Teógenes, Marco, Teofrido, Auxilio y Atanasio, Simeón, Paula, Ansurio (Isauro) y Vimarasio, Gabriel de Jerusalén, Amón, Notburga...