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REFLEXIÓN PERSONAL
Muchas veces pienso en la cantidad de cosas que tendría que tener para ser feliz. Debería de tener salud, eso es lo primero, ya que sin salud, ¿cómo podría ser feliz? También debería de tener un trabajo que se ajustase a mis habilidades, capacidad y gusto, pues sino el trabajo se me haría una carga tan pesada que no lo podría soportar. Además necesito una casa agradable, gente que me quiera y me estime, necesito un coche, un ordenador, necesito libros (¡oh, sí, yo necesito muchos libros para ser feliz!). Necesito ser inteligente, bien parecido, agradable en el trato, de palabra fácil. Necesito... necesito... necesito... Son muchas las cosas que necesito. Y como es imposible tener todas las que necesito, aquí y ahora, entonces me siento desgraciado. No puedo ser feliz. Estoy condenado a vivir sin ser feliz. El sabio sonríe. Me dice que en realidad necesito muy poco para ser feliz, pues cuantas más cosas tenga, más preocupaciones tendré, aunque sólo sea por el temor de perderlas. Y me invita a mirar al cielo, la bóveda celeste con todas sus estrellas. ¡Qué espectáculo tan glorioso! ¡Qué dicha la mía de poder mirarlo cuantas veces quiera! Y el sol con su calor que abrasa la tierra ¡qué maravillosa obra del Señor! y la luna, las estrellas... Y el arco iris, ¿te has fijado lo hermoso que es? Míralo y bendice a su creador que te permite disfrutar de tan gran espectáculo. ¿Te has fijado en las nubes? Cargadas de agua, la derrama en un momento y sacian la tierra reseca. ¿Y el viento? El gélido viento que cuaja un estanque; y el cálido viento que lo derrite. ¿Has olido el perfume que transporta? Hay tantas cosas que son tan hermosas y que están ahí para que podamos disfrutar de ellas. Todas distintas unas de otras, cada una a cuál más bella. Basta mirarlas con amor. ¿Cómo no ser feliz con todo esto? ¿Qué más necesito? El sabio tiene razón, y yo me callo abochornado. Desde ahora miraré atentamente todo cuando me rodea y alabaré al Señor por tantas maravillas que despliega para hacerme feliz. SANTORAL ROMANO
Ss. Ángela de Mérici, Emerio y Cándida, Devota, Maura, Teodorico y Domiciano, Lupo, Julián, Avito, Dativo, Vicente, Mariano, Vitaliano, Enrique de Osó... |