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Día 3
PALABRAS DEL SABIO
Hijo mío, no seas falso en el temor de Dios, / no te acerques a él con doblez de corazón; /no seas hipócrita en tu trato con los hombres, / vigila tus labios; / no te ensoberbezcas, porque caerás y te acarrearás ignominia.
El Señor descubrirá lo que ocultas / y te humillará en medio de la asamblea; / porque te acercaste al temor de Dios / mientras tu corazón estaba lleno de falsedad (Eclo 1,28-30).
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REFLEXIÓN PERSONAL
Para emprender el camino del "temor de Dios", es decir el camino sensato, aquel que conduce a la paz y a la alegría, es necesario que lo haga con sinceridad. Esta senda no admite hipocresía. No puedo entrar en ella con la intención de impresionar a los demás. Si yo lo que deseo es, de verdad, alcanzar la paz y la felicidad, he de prestar oídos a lo que me dice el sabio, y he de poner en obra lo que me dice. Pero si lo que pretendo es causar buena impresión en los demás, que los demás me alaben y me tengan en mucha estima por lo bueno que soy (menor, por lo bueno que aparento ser), no lo conseguiré, pues la felicidad no me viene de la hipocresía. Quizás en un primer momento consiga que los demás me tengan por alguien justo y recto. Puedo engañarlos con mis palabras, pero al final se descubrirá que es mera apariencia, y seré el hazmerreír de todo el mundo. Dirán: Mira, hablaba mucho de justicia y de paz, pero él no la hacía. Evidentemente, lleno de vergüenza no puedo ser feliz.Este camino ha de emprenderse en secreto; como si nadie se enterase de que camino por él. Es el único modo de estar seguro de que no lo hago por aparentar ser mejor de lo que en realidad soy. Por eso debo hablar poco a los demás de este camino, y mucho menos de lo lejos (o cerca) a donde haya llegado. Es un camino que empieza con la sencillez. Si lo sigo no hago nada especialmente relevante o digno de admiración, pues simplemente pretendo alcanzar la felicidad, ¡como todo el mundo!, ¿de qué, pues, puedo presumir?... El sabio me recuerda cómo he de empezar este camino.
SANTORAL ROMANO
Ss. Antero, Florencio, Luciano, Pedro Zósimo, Daniel de Padua, Cirino, Primo, Teógenes, Teopento, Teonas, Gordio, Genoveva, Celerino... |