|
Día 9
PALABRAS DEL SABIO
Si adquieres un amigo, hazlo con tiento, / no te fíes enseguida de él; / porque hay amigos de un momento / que no duran en tiempo de peligro.
Hay amigos que se vuelven enemigos / y te afrentan descubriendo tus riñas; / hay amigos que acompañan en la mesa / y no aparecen a la hora de la desgracia, / cuando te va bien, están contigo; / cuando te va mal, huyen de ti (Eclo 6,7-11).
|
REFLEXIÓN PERSONAL
Me parece que lo que toda persona desea, por encima de todo, es ser feliz. Lo más extraño de todo es que muchísimas veces lo que hago, lo que hacemos, lleva al ¿Qué hay más agradable que un amigo? Es alguien en quien puedo confiar, a quien le cuento todas mis aspiraciones y todos mis temores. Que me escucha y me da una palabra de aliento. Cuando desfallezco él me sirve de apoyo. Es como otro yo, en quien puedo confiar tanto -o quizás más- que en mí mismo.Pero la experiencia, me dice el Sabio, demuestra que eso de los amigos es una realidad muy cambiante, al menos tan cambiante como tantas otras cosas, y que, por ser cambiante, no puedo esperar que sea muy seguro. Hay quien parece que es muy amigo, pero cuando menos se lo espera uno -y quizás cuando más se le necesita- se porta como si fuese un enemigo y te da la espalda. Lo cierto es que si se portan así, no es porque sean personas especialmente malas (que es lo primero que se me ocurre pensar); en absoluto. Lo que pasa es que son personas, y que, en cuanto tales, cambian. Unas veces se portan de un cierto modo, pero otras de otro. Todo cambia, nada es estable por siempre. Esa es la ley de la vida, y el que la observa con detenimiento no tarda en darse cuenta de ello. La conclusión de todo ello es que si yo deseo apoyarme en algo sólido, no he de ser rápido en buscar tal apoyo en otro, por muy amigo que sea.
Si esto es así, si es una cosa tan natural, ¿por qué nos enfadamos tanto cuando nos falla un amigo? ¿Por qué pensamos que este amigo -en concreto- no va a cambiar nunca? Nada es lo que parece. Todo parece tan sólido e inmutable, y sin embargo ¡es tan variable! Sólo Dios es inmutable. El único apoyo sólido, invariable, firme, es el bien, la justicia, la amabilidad, el amor, lo que yo pueda hacer de bueno por los demás. Eso no cambia nunca. Eso nunca decepciona. Si actuamos así, al final conseguiremos la verdadera felicidad.
SANTORAL ROMANO
Ss. Eulogio de Córdoba, Pedro, Marcelino, Basilisa, Marciana, Vidal, Revocato, Fortunato, Julián, Anastasio, Celso, Marcionila, Epicteto, Jocundo, Segundo, Pusilana, Favila... |