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con Dios
LA PALABRA DE DIOS ES
"ESPÍRITU Y VIDA"

 

FEBRERO 2005
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Por Sor Mª Ángeles Calleja, o.p.

DÍA 9

CRISTIANOS SALEROSOS

“Jesús vio una multitud y le dio lástima de ellos, porque andaban como ovejas sin pastor; y se puso a enseñarles con calma” (Mc 6,34)

 

Esto ocurría hace XXI siglos. ¿Y en nuestro hoy? ¿Se repite la escena? Mirando con efecto “flash”, nos encontramos con un mundo en vertiginoso progreso científico y tecnológico. Mas ¿qué ocurre en el ámbito espiritual? Por desgracia, las multitudes que andaban perdidas, sin objetivo ni rumbo concreto, siguen existiendo, haciéndose presente, en nuestro aquí y ahora.

Los hombres, en mayor o menor medida, sabemos muchas cosas, pero ¿cuántos de nosotros vamos aprendiendo en nuestro cada día en qué consiste vivir? Son contados los que van tejiendo en su vida el arte de vivir y no el de sobrevivir (que es lo que hacemos la mayoría de los mortales)

Me gustaría lanzar unas preguntas, a todos los que nos confesamos cristianos, es decir, discípulos de Cristo, el Maestro:

  • ¿Compartimos el celo y los sentimientos que movían y consumían a Jesús? ¿Somos los cristianos, como dice la carta a Diogneto, “los que siguen las costumbres de los habitantes del país, tanto en el vestir como en todo su estilo de vida y, sin embargo, dan muestras de un tenor de vida admirable y, a juicio de todos, increíble. Habitan en su propia patria, pero como forasteros; toman parte en todo como ciudadanos, pero lo soportan todo como extranjeros; toda tierra extraña es patria para ellos, pero están en toda patria como en tierra extraña. Igual que todos, se casan y engendran hijos, pero no se deshacen de los hijos que conciben. Tienen la mesa en común, pero no el lecho...

•  Viven en la carne, pero no según la carne. Viven en la tierra, pero su ciudadanía está en el cielo. Obedecen las leyes establecidas, y con su modo de vivir superan estas leyes. Aman a todos, y todos los persiguen. Se los condena sin conocerlos. Se les da muerte, y con ello reciben la vida. Son pobres, y enriquecen a muchos; carecen de todo y abundan en todo. Sufren la deshonra, y ello les sirve de gloria; sufren detrimento en su fama, y ello atestigua su justicia. Son maldecidos, y bendicen...” o nuestro compromiso de vida tiene un % de seguimiento, dejando el resto a “la manga ancha”?

•  ¿Para quién es nuestro tiempo, nuestros bienes materiales y espirituales, nuestros conocimientos en cualquier disciplina o faceta de la vida?... ¿Para quién? Al respecto, nos dice el Señor: “Gratis lo recibisteis; dadlo gratis” (Mt 10,8) ¿Son estas palabras la tónica de nuestro vivir y de nuestro obrar?...

•  ¿Qué sería de nosotros si algún hermano/a no nos hubiera anunciado desde la palabra y el testimonio de vida a Jesucristo?

“Andaban como ovejas sin pastor”. A ti, a mí, a nosotros, hoy se nos lanza el testigo de ser sal y luz para un mundo que no es malo, sino que está enfermo.

“C orramos con constancia la carrera que se nos propone, fijos los ojos en Jesús, el que inicia y consuma la fe” (Hb 12, 1-2)

Señor Jesús, desde lo que soy y tengo, deseo ser testigo de la Buena Noticia que eres Tú.

SANTORAL ROMANO

Ss. Apolonia, Alejandro, Ammonio, Nicéforo, Primo y Donato dcs.; Marta, María y Licarión ms.; Sabino ob.; Miguel Febres cfs.; Emiliano erm.; Reinaldo, Conrado mjs.