¿Es posible que Jesús bendiga la pobreza? A primera vista, pareciera ser que sí, pues llama “ dichosos ” a los pobres. Es más, parece que no vea la riqueza con buenos ojos, ya que sus palabras vienen cargadas de denuncia.
¿Qué nos quiere enseñar?... “ Yo creía que la pobreza fuese sólo falta de medios, pero es una cosa muy distinta. La falta de medios, el vivir al día confiando en el Padre, no preocuparse de la ropa, es sólo la puerta de ingreso del inmenso templo de la pobreza. La verdadera pobreza es el sentirse nada porque no se posee nada. Es la pobreza en el espíritu que ya no tiene pretensiones, que ya no confía en sí mismo porque sabe que no tiene nada, que no cuenta nada. Diría que es la forma de la humildad, el vestido de la humildad” (C. Carretto)
No solo es cuestión de tener la cartera vacía o llena de billetes para ser catalogado como pobre o rico a los ojos de Jesús; se trata de una experiencia existencial más que material: un continuo caminar en el “gozarse de la propia nada, el amar las cosas sencillas, verdaderas y auténticas”, y esto, es hartamente difícil cuando uno está a rebosar de sí mismo, erigiendo como dios y señor de su existencia a los bienes materiales, ideas, proyectos...
Este es el sentido de las palabras de Jesús: “Bienaventurados a los pobres de espíritu, porque de ellos es el Reino de los Cielos” (Mt 5,3). El disfrute de este Reino, no es una promesa que tendrá cumplimiento en el futuro, sino que ya se da en el hoy: “ es ”, porque el pobre de espíritu es la criatura que deja a Dios, que entre “a saco” en su cada hoy. Con todo, no caigamos en la tentación de olvidarnos de los que sufren en sus propias carnes la pobreza material.
“Todo lo que se come sin necesidad, se roba al estómago de los pobres”
(Mahatma Gandhi)
SANTORAL ROMANO
Ntra. Sra. de Lourdes; Ss. Lucio, Deseado y Desiderio, Calocero, Castrense, Lázaro
y Secundino obs.; Saturnino, Dativo y Félix ms.; Jonás mj.; Gregorio II y Pascual pp.;
Severino ab.; Eloisa y Teodora emperatriz.