¿Cuál es nuestra torpeza?... Una podría consistir vivir en clave del “espíritu de la letra”, lo que se traduce en ser legalistas: “hay que cumplir lo mandado y estipulado, sea o no sea bueno”. Otra torpeza podría ser contemplar las “sendas herodianas” — poder, placer, poseer — , como caminos de libertad y de respuesta a los interrogantes escondidos en lo más íntimo del propio hombre.
Con bastante frecuencia no acabamos de comprender, que ambas torpezas –lejos de conducirnos a la libertad de los hijos de Dios — , nos amarran al yugo de la esclavitud: “Vosotros, hombres, ¿hasta cuándo seréis torpes de corazón, amando vanidad, rebuscando mentira?” (Sal 4,3)
Con Sta. Catalina de Siena podríamos responder a la primera torpeza: “Dios no quiere resultados perfectos, quiere deseos infinitos” . A la segunda torpeza con estas palabras de B. Häring: “no caigamos en el horrible coro de gallos que, desde el estercolero de su miseria y de su presunción, cantan día tras día: Señor, yo soy tu servidor; ¡pero no te olvides de que hago salir el sol!”.
Señor, enséñame a descubrir tu Proyecto de amor para mí.
SANTORAL ROMANO
Ss. Agabo pf Esteban, Gilberto, Lúcimo obs.; Polieuto, Juliana, Benigno, Fusca y Maura ms.; Veremundo, Esteban ab.; Martiniano mj.; Hermenegilda ab.; Acepsimas erm.; Cástor cfs.;
Bto. Jordán de Sajonia, o.p.