? El cristianismo, lejos de ser — como afirman algunos — el opio que genera estados hipnóticos –de sueño-, es hacerse cada día discípulos del Maestro: Jesús de Nazaret, al que confesamos como Señor de vivos y muertos, porque ha vencido a la muerte.
? ¿Cómo? Matando a la propia muerte....
? Por ello el cristiano, en su cada “aquí y ahora”, camina hacia la libertad que nos ganó Cristo: Para ser libres, nos libertó Cristo. Manteneos, pues, firmes y no os dejéis oprimir nuevamente bajo el yugo de la esclavitud (Gal 5, 1)
? ¿Cuáles son esas esclavitudes: odio, tristeza, guerra, impaciencia, aspereza, maldad, deslealtad, tiranía...?
? No tengamos miedo a ser libres, porque los frutos de la libertad son: amor, alegría, paz, paciencia, amabilidad, bondad, fidelidad, dulzura...
¡Gracias, Señor!, por habernos dicho estas cosas,
para que así, tengamos paz en Ti.
¡Gracias!, por ser nuestra alegría,
la que nada ni nadie nos podrá quitar.
SANTORAL ROMANO
Presentación del Señor; Ss. Catalina de Ricci v.; Cornelio el centurión; Lorenzo,
Flósculo obs.; Cándido, Fortunato, Aida, Feliciano, Firmo, Apropiano, ms.; Adalbaldo cf.;
Juana de Lestonnac, fdra.; Btos. Pedro, Antonio y Bartolomé, o.p.