? Hoy – Miércoles de Ceniza -, para los católicos, comienza la Cuaresma , tiempo donde la Iglesia nos propone intensificar el camino de la propia conversión. La primera consideración que cabe hacerse es: ¿Me siento interpelado a convertirme?... ¿Qué entiendo por conversión?
? El Señor nos da la respuesta, y así no perder tiempo en buscarla y posiblemente por caminos errados: “Convertíos a mí de todo corazón.” No ha lugar a medias tintas, a un “con esto me quedo y lo otro lo dejo”. No se puede, ni se debe, jugar a las rebajas de Enero o al Dios “barato”. Y cuando el asunto, empezamos a tomarlo “un poquito en serio”, surge la duda...: pero, con mi historia de caídas y levantadas, y arrastrándome la mayor parte de las veces: ¿adónde voy?, ¿es posible mi conversión?
? Sólo se nos pide apertura a la acción del Espíritu del Señor; por eso, nos dirá San Pablo: “No echéis en saco roto la gracia de Dios” (2 Cor 6,1). Si cada hoy es tiempo de cooperar con el Señor en renovarnos por dentro, más propicio es este tiempo de Cuaresma, camino hacia la Pascua: la muerte ha sido vencida por la Vida –CRISTO-.
? La Cuaresma es tiempo de soledad, oración, desprendimiento, austeridad y, aunque a los ojos de muchos hermanos nuestros, esto les parezca un absurdo y una alienación, los cristianos no morimos porque la muerte a algo nos produzca placer, sino porque hemos optado por la vida, la libertad y el amor “pues para ser libres nos libertó Cristo” (Gá 5,1)
¡Oh! Dios crea en mí un corazón puro,
renuévame por dentro con espíritu firme.
SANTORAL ROMANO
Ss. Macario, Abercio, Rufino, Justo, Teófilo, Cereal, Púpulo, Cayo, Serapión ms.; Barso,
Ovaldo obs.; Román ab.; Basilio mj.