? No es necesario hacer un análisis minucioso y exhaustivo de nuestro mundo, para darnos cuenta de que está falto de esperanza. Se tiene la sensación de que el hombre está de “vuelta de todo” y que la capacidad de admiración, de bendición (=decir bien) por no desarrollarla, se le ha quedado atrofiada.
? El salmo que recitamos hoy en la Liturgia de la Palabra, precisamente nos invita a una alabanza sin cesar a nuestro Dios, porque nos encontramos envueltos en la Sabiduría. Todo rezuma Misericordia, aunque aparentemente parezca todo lo contrario. Es cuestión de saber mirar.
? Entonces, ¿por qué no vivimos generalmente en clave de bendición? ¿Qué nos pasa? Nos domina la ansiedad, el estrés, la eficacia; parece como si nuestra vida pendiera y dependiera del hacer, de un expediente cargado de... (aquí cada uno se aplique cuáles son las “materias” en que buscamos notas brillantes). Con todo, se puede considerar este momento, como idóneo para pararnos en nuestra particular vorágine de vida y contemplar a la Hermana Naturaleza, la cual, tiene mucho que enseñarnos.
“La naturaleza es el lugar más adecuado para comprender la inutilidad de las superestructuras” (C. Carretto), y el misterio de la vida: “Cada uno a su manera, fielmente, juega al juego de la creación, y responde al misterio de la piedad creadora. Desde la madre tierra que oscuramente nos lleva y nos alimenta, hasta el sol, que brilla con gran resplandor, todo lo que existe se derrama hacia otros seres. Ninguna criatura se guarda celosamente para sí. Todas llaman a otra cosa. La tierra es un gran misterio. El árbol cargado de frutos, que se deja robar, sin avergonzarse, por los pájaros del cielo y por los hombres; la madre, que alimenta a sus hijos y se expone peligrosamente por ellos, están naturalmente afinados en este misterio. Es un misterio de piedad” (E. Leclerc)
¿Qué actitud tomar, para así poder contemplar?... Adoptemos el paso de la Hermana Naturaleza, su secreto radica en la paciencia. Aprendamos a mirar, a disfrutar de todo lo que nos rodea y siempre demos Gracias a Nuestro Dios, porque es GRANDE con nosotros.
“Vio Dios todo cuanto había hecho,
y he aquí que estaba muy bien” (Gn 1,31).
SANTORAL ROMANO
Ss. Águeda v.; Pedro Bautista, Martín de la Ascensión; Gonzalo García, Isidoro ms.; Avito,
Ingenuino, Albuino obs.; Agripino, Agrícola cfs.; Alicia (Adelaida, Adela) ab.;
Felicia niña, m.; Bertolfo ab.