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con Dios
LA PALABRA DE DIOS ES
"ESPÍRITU Y VIDA"
JULIO 2007
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Por Federico Maicas Lloréns y Mª Teresa Fernández Baviera
Profesores. Seglares Dominicos.

DÍA 14

“He aquí mi secreto. Es muy simple: no se ve bien sino con el corazón. Lo esencial, es invisible a los ojos” (A. de Saint – Exupéry).

 

Escucho decir a un famoso cirujano plástico: “Cada vez son más las adolescentes que deciden pasar por el quirófano para hacerse una operación de cirugía estética. Acuden a la consulta acompañadas por sus madres y “animadas” por ellas. En muchos casos son las madres las que tienen su propio concepto de belleza que quieren ver realizado en sus hijas”.

Educación, valores, persona, realización, autoestima... son palabras que, como un torbellino, han acudido a mi mente. Como madre, como educadora, como persona y como cristiana, no he podido dejar de asombrarme ante la noticia.

¿De qué belleza estamos hablando?... ¿Qué belleza es la que buscamos con tanto empeño, aún a riesgo de nuestra propia vida?...

¿Es acaso la que se ve, la que puede conseguirse a golpe de talonario y de quirófano, de la que se vende y se compra, la que nos hace triunfar, destacar, “lucir bien”, ser codiciados y envidiados?... ¿La que atrae miradas y alimenta nuestro ego?... La efímera, la que puede desvanecerse en cualquier momento y que, inevitablemente, se irá desvaneciendo con el tiempo.

¿No nos irían mejor las cosas si nos preocupásemos de buscar, a golpe de esfuerzo, de caídas y vueltas a levantar, de errores y aciertos, de risas y lágrimas, de incomprensiones y agradecimientos, de triunfos y derrotas, esa otra belleza, la que se tiene por dentro, la belleza de los valores profundos y bien arraigados, que nos construye como personas, que nos ayuda a caminar por la vida con paso firme y seguro?... Esa belleza que nos lleva al encuentro con el otro, a amarlo, comprenderlo, valorarlo y defenderlo, la que nace del amor y te hace sentirte amado, la que eleva tu categoría de ser persona hasta límites insospechados. La que no se ve pero que se escapa por todos los poros de la piel y que, cuando la tienes, contagia, seduce y arrastra. La duradera. La que, inevitablemente, crece con el tiempo porque te va llenando de sabiduría. Pero, es verdad, la que sólo se ve con los ojos del corazón.

 

SANTORAL ROMANO

Ss. Camilo de Lelis, Francisco Solano pbs.; Aguila, Hilario, Deotila, Gertrudis, Onésimo, Rufino, Avenancio cfs.; Heracles, Optaciano, Ciro, Marciano, Landerico obs.; Rolando ab.; Focas, Justo ms.; Tuscana vda.; Angelina bta.