| He visto sonreír a un niño. Sonreía porque, por primera vez, algo le había salido bien.
Él, tan pequeño, de tan acostumbrado al fracaso, había tirado la toalla. “No sé”, era siempre su respuesta ante cualquier tarea que se le encomendase.
Hoy ha sonreído. Con su boca, con sus ojos, con toda su persona. Estaba radiante. Estaba feliz. Por primera vez se ha sentido útil y orgulloso de sí mismo. Se ha sentido importante. “¡He trabajado bien!”, decía una y otra vez. Y me miraba agradecido. Y buscaba mi mirada buscando en ella mi propia alegría.
Aquello que, incluso para mí misma, parecía imposible, se ha logrado.
Tú, Señor, estás detrás de todo esto. No es éxito mío. Yo sólo he sido tu instrumento. Te has valido de mí para llevar a otro la felicidad. Me siento feliz por haberte servido. Yo, ahora, también sonrío.
SANTORAL ROMANO
Ss. Proceso y Martiniano, Adiosdado, Aristón, Crescenciano, Eutiquiano, Urbano, Juvenal, Longinos ms.; Suituno, Odón obs.; Ciro anab.; Juan Fco. de Regis, Fco. de Jerónimo, Bernardino, Realino...
|