| La otra noche me sentí sólo y desorientado. Estaba en un lugar oscuro y frío. No era un sueño. Tenía unas perspectivas de futuro inciertas, algo problemáticas, desconocidas para mí, en algún momento, incluso negativas y temerosas. Pero... surgió el milagro. Te vi junto a mí, te oí decirme: “Confía en Mí. Estoy a tu lado. No temas”.
¡Y confío en Ti!
Sé, tengo la certeza, de tu presencia junto a mí; sé que no me abandonarás nunca, que mis decisiones están apoyadas por Ti; sé que mis temores son infundados y que Tú los has cambiado por valor, no por temeridad; sé que has logrado en mí el cambio del temor a la confianza, de la indecisión a la afirmación, del paso atrás al paso al frente, del negarme a mí mismo al de recobrar fuerzas y seguir adelante, del negarte al proclamarte.
¡Éste es el MILAGRO! El milagro de mi conversión por TU AMOR.
SANTORAL ROMANO
Ss. María Magdalena; Atón, Cirilo de Antioquía, Hilario, Pancario obs.; Andrés, Teófilo, Platón ms.; Meneleo ab.; Osén, Síntiques, Vandregísilo cfs. |