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DÍA 24
“Un padre estaba observando a su hijo pequeño que trataba de mover una maceta con flores muy pesada. El pequeño se esforzaba, resoplaba, sudaba la gota gorda, pero no conseguía desplazar la maceta ni un milímetro... ¿Has empleado todas tus fuerzas?, le preguntó el padre. Sí, respondió el niño. No, replicó el padre, aún no me has pedido que te ayude” (Bruno Ferrero, “Historias para acortar el camino”).
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| Señor, ¿cuándo aprenderé a pedirte ayuda?...
¿Cuándo aprenderé a considerarte imprescindible en mi vida?...
¿Cuándo me daré cuenta de que yo sola no puedo hacer nada?...
¿Cuándo seré consciente de que mis fuerzas son limitadas?...
¿Cuándo me convenceré de que Tú eres mi fuerza?...
¿Cuándo aprenderé a mirarte a los ojos y decirte “No puedo”..., ayúdame Tú?”...
¿Cuándo me daré cuenta de que Contigo voy a poder con todo?...
¿Cuándo me daré cuenta de que soy como un niño pequeño que necesita de la fuerza de su padre?...
¿Cuándo terminará mi soberbia?...
SANTORAL ROMANO
Ss. Arnulfo, Blátmaco, Boris, Calcedonio, Meneo, Capitón, Cristina ms.; Eufrasia, Fantino, Fergus cfs.; Gerburga abdsa.; btas. Ángeles, Pilar, Teresa Carmelitas Descalzas ms. |