| Sin embargo, todos los comensales tenían cara de hambrientos y el gesto demacrado. Tenían que comer con palillos; pero no podían, porque eran unos palillos tan largos como un remo. Por eso, por más que estiraban su brazo, nunca conseguían llevarse nada a la boca.
Impresionado, el sabio salió del infierno y subió al cielo. Con gran asombro, vio que también allí había una mesa llena de comensales y con iguales manjares. En este caso, sin embargo, nadie tenía la cara desencajada; todos los presentes lucían un semblante alegre; respiraban salud y bienestar por los cuatro costados. Y es que, allí, en el cielo, cada cual se preocupaba de alimentar con los largos palillos al que tenían enfrente” (De una leyenda china).
Un banquete... egoísta, interesado... el infierno.
Un banquete... compartido, fraterno... el cielo.
Una vida... vivida sólo por y para uno mismo... el infierno.
Una vida... vivida por y para los demás... el cielo.
Mi vida... sin Ti... el infierno.
Mi vida... Contigo... el cielo.
Yo elijo: ¿Contigo o sin Ti?...
SANTORAL ROMANO
Ss. Nazario, Celso ms.; Acacio, Eustasio, Furadrán, Lúcido, Peregrino, Raimundo cfs.; Botvido, David y cc. ms.; Víctor I, Inocencio 1 pp.; Catalina (Thomas). |