| - ¿Vendrás a la fiesta de fin de curso?...
A veces una pregunta tan sencilla puede activar, en uno mismo, una reacción en cadena de sentimientos que surgen de lo más hondo. Sentimientos no olvidados, pero sí obligados a esconderse, a ahogarse.
Ella, nuestra amiga, que durante años fue el alma de esa fiesta (y de tantas cosas más), por primera vez, no estará allí.
¿Recuerdas?... Un 13 de diciembre se fue a buscarte. Se encontró contigo, Señor. Porque, estoy segura, es contigo donde está.
No quiero ir a esa fiesta. No sé si seré capaz de enfrentarme al vacío. Durante años nos alentó, nos impulsó, nos contagió su entusiasmo, su entrega.
La recuerdo siempre sonriendo, siempre dispuesta. Enfadada..., cuando era necesario. Firme..., cuando la situación lo exigía. Jamás haciendo daño. Divertida, como la que más. Entregada a su familia, a su trabajo y... a Ti. Te quería mucho, ¿sabes?
¿Por qué?... ¿Por qué siempre las personas buenas nos dejan primero?... ¿Para qué la necesitabas Tú?... Sabes que aquí en la tierra todavía era necesaria. Nos dejó cuando apenas empezábamos a saborear su compañía. ¿Vale la pena el sufrimiento de su familia, de sus amigos?...
La muerte. Principio de Vida. Pero duele. Sobre todo cuando pierdes algo que realmente querías, algo valioso.
La recuerdo muchas veces. Aprendí mucho de ella. Y al recordarla no siento ningún impulso de rebeldía, sino paz, serenidad. Creo que las personas nunca mueren del todo. Todo lo que hizo, ha quedado aquí. Sus huellas siguen claras. Sus enseñanzas también. Todo lo que nos dio nos ha enriquecido. Desde el duro golpe de su muerte, mi vida tiene otro sentido: es más valiosa, está más cercana a Ti, es más VIDA.
SANTORAL ROMANO
Ss. Antonio Mª Zacarías pb.; Agatón, Trifina, Atanasio, Basilio y cc. ms.; Cirila, Aroa, Lucía, Domicio, Doctrino, Filomena, Juan, Simeón ms.; Marta, Probo, Gracia; Esteban, Tomás, Trófima, Valerio, Zoe ms.
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