|
REFLEXIÓN
Dios creó al hombre para que fuera feliz y disfrutara de la vida. Pero somos nosotros los que por distintas circunstancias de la vida y por el egoísmo que nos envuelve, nos dejamos sucumbir en la tristeza. Si queremos secundar los planes del Creador, hemos de esforzarnos en lograr que la alegría sea la atmósfera constante que caldee los ambientes en los que nos movemos. La persona alegre se siente realizada y joven de espíritu y al mismo tiempo va sembrando el bien por donde pasa.
ORACIÓN
Señor, danos la fuerza suficiente para hacer felices
a cuantos están a nuestro lado,
y así será posible la alegría en el mundo,
aunque surjan diariamente los contratiempos y dificultades.
SANTORAL ROMANO
Ss. Marcelino, Pedro, Erasmo (Elmo, Telmo), Potino, Bíblides, Atalo, Alejandro, Amelia, Biandina ms.; Eugenio I p.; Nicolás peregrino cf.; Esteban ob.; Ulrico erm.; Bto. Sadoc, o.p. |